viernes, 12 de octubre de 2012

La confianza puesta en Dios



“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:6-7)

Es normal que como seres humanos,  cuando viene un problema a nuestra vida la primera reacción que tengamos sea de aflicción. Sin embargo, sabemos que ante todos estos problemas tenemos una esperanza y es la de entregar todas nuestras situaciones a Dios a través de la oración.

Nuestras peticiones tenemos que entregarlas a Dios de una manera constante, no sólo basta con manifestarle a Dios una vez nuestro problema, debemos en todo momento pedirle a Dios por esa situación difícil por la que estamos pasando y a la vez darle gracias porque un propósito perfecto hay detrás de esa dificultad.

Al nosotros recurrir a la oración cuando estamos atravesando por situaciones difíciles, su paz que es inexplicable dará consuelo a nuestros corazones afligidos  y a su tiempo veremos la respuesta a cada una de nuestras peticiones. Pero debemos ser constantes en nuestra oración, porque muchas veces Dios permite situaciones difíciles en nuestra vida para que nos demos cuenta que necesitamos de Él y que solamente Él es nuestra única alternativa a cada uno de nuestros problemas.

No nos rindamos ante las situaciones difíciles. Tenemos un Dios que es poderoso y que su amor hacia nosotros es más grande que cualquier otra cosa. Él escuchará cada una de nuestras peticiones con atención y su propósito se cumplirá en cada uno de sus hijos.

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida?” (Mateo 6:27)

Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan.” (Mateo 6:28)

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué beberemos? o ¿Con qué nos vestiremos.” (Mateo 6:31)

Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” (Mateo 6:34)

Si Dios nos manifiesta que tiene el control total de nuestra vida y lo que nos pide es que oremos y que tengamos fe en Él, ¿Por qué hemos de estar afanosos?

Debemos tener plena confianza en Dios, ya que todo lo que Él hace es perfecto.
Si bien es cierto, como seres humanos tenemos emociones, pero no debemos dejar que esas emociones nos lleven a dudar de Dios. Nuestra confianza siempre debe estar puesta solo en Él.

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