miércoles, 24 de octubre de 2012

¡Jesús nunca abandona la barca!


Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca. -Crucemos al otro lado del lago- les dijo. Así que partieron, y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro. Los discípulos fueron a despertarlo. -¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! -gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. -¿Dónde está la fe de ustedes? -les dijo a sus discípulos. Con temor y asombro ellos se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen? (Lucas 8: 22-25)

Iban en la barca pasando al otro lado del lago, Jesús junto con sus discípulos. Mientras navegaban por aquellas pacíficas aguas, Jesús se durmió. De repente se desencadenó una tempestad, las aguas golpeaban con gran ímpetu aquella vieja barca, tal que los discípulos comenzaron a agarrarse de lo que podían. La barca se movía de un lado a otro, los relámpagos y truenos acongojaban las débiles almas de estos hombres.

Pero estando en medio de la tormenta recordaron rápidamente que con ellos iba Jesús, Su maestro. Sabían que Él tendría una solución a lo que estaba ocurriendo y lo despertaron diciendo “¡Maestro, Maestro, que perecemos!”. Inmediatamente Él despertó, se levantó del lugar donde descansaba, y tranquilamente reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.

¿¡Lo puedes creer!? Imagínate a los discípulos afligidos creyendo que morirían, y Jesús simplemente se levanta y dice unas cuantas palabras inmediatamente, regaña al viento y detiene la tormenta.

Es impresionante cuán grande es nuestro Dios. ¿Qué tormenta estás pasando que crees que destruirá tu barca? ¿Qué truenos y relámpagos están afligiendo tu alma?

Sí, es verdad que Jesús se quedó dormido en medio de la tormenta, pero Él nunca abandonó la barca. Sí, lo leíste bien, ¡NUNCA ABANDONÓ LA BARCA!

Es necesario que muchas veces te enfrentes solo a las  tormentas, y que pienses que no saldrás de ellas, eso tiene que ocurrir. Es más tu fe te falla en esos momentos, pero es ahí donde tienes que recordar que: ¡JESÚS NUNCA ABANDONA LA BARCA!

Él simplemente descansa esperando el momento en el que tú acudas a Él. Aprende que no tienes que dudar, pues en  esas tormentas Él siempre estará contigo. Y tranquilamente se levantará, callará los vientos y detendrá la tormenta, para que tú llegues sano y salvo a la orilla.


http://www.facebook.com/pages/Tu-Unica-Alternativa/194021963941574
http://www.facebook.com/Tuunicaalternativa 

No hay comentarios:

Publicar un comentario