miércoles, 23 de mayo de 2012

Tomando conciencia


Si te portas como un tonto, y te crees muy importante y haces planes contra otros, ten presente lo siguiente: Si bates la leche, sacarás mantequilla; si te suenas fuerte la nariz, te sacarás sangre; y si buscas pleitos, pleitos tendrás. (Proverbios 30:32-33)

Si hay algo que somos en muchas ocasiones, es impulsivos. Muchas veces actuamos sin pensar, actuamos por emociones o porque creemos que es lo correcto. Quizás creemos que es lo que Dios desea o que es Su voluntad, o solamente lo hacemos porque pensamos que nos saldrá todo bien como dice la Biblia.

Pero el problema es que en ninguno de esos casos, involucramos a la conciencia, cuando deberíamos hacerlo. Antes déjame aclararte algo, porque no quiero que confundas. La Biblia es cara con que la mente y el corazón humano son engañosos. Sí, cuando no vivimos en la Voluntad de Dios.

Es por eso, que para tomar conciencia, primero debemos tomarnos de Dios. Debemos dejar que Su espíritu nos tome por completo, que nuestros pensamientos sean para agradar a Dios, nuestros fines sean honrarlo y es allí cuando nuestra conciencia estará lista para que la tomemos.

¿Qué es tomar conciencia? Simplemente pensar antes de actuar. Cuando debemos tomar decisiones, no debemos pensar sólo en el presente, sino en el futuro. Debemos preguntarnos si en verdad es la Voluntad de Dios. Debemos leer la Biblia para saber si es lo correcto. No podemos actuar, sin antes meditar en lo que haremos.

Por eso fui clara con el versículo de allí arriba. Si bates la leche, sacarás mantequilla; si te suenas la nariz, saldrá sangré; y así, si no piensas antes de actuar, todo terminará mal. Toda acción tiene su reacción. Todas nuestras acciones deben estar pensadas y fundamentadas en Dios, para que su reacción sea provechosa y de bendición para nuestras vidas.

Esto viene a ser, como sembrar y cosechar. No podemos sembrar tirando las semillas en cualquier lugar. Una por aquí, otra por allá y esperar tener una cosecha en abundancia. Debemos pensar seriamente las cosas antes de actuar. Si sembramos bien, si tomamos decisiones correctas ante los ojos de Dios, créeme que tu cosecha será sobreabundante.

¿Cómo comenzar a tomar conciencia?

Lee la Palabra: Diariamente debe ser. No te digo 3 horas al día, pero sí tomarte tu tiempo para que Dios te revele lo que tiene para ti y lo que quiere que hagas.

Poner en práctica lo que lees: No sólo basta con leer la Palabra de Dios, sino con ponerla en acción en nuestras vidas. Allí tomaremos conciencia, guiados por el Espíritu Santo, y sabremos cómo actuar bien.

Cuando hagas esto, prepara tus manos, tu vida, tu corazón y bolsas gigantes; porque cuando nuestra conciencia se fundamente en Dios, y pensemos basándonos en esta conciencia, estaremos listos para recibir las bendiciones sobreabundantes, buenas, perfectas y eternas que Dios tiene para nosotros.



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