jueves, 12 de mayo de 2011

Acción y Reacción


Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, su conducta debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así las verán los demás y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo. Mateo 5:14-16

Cierta vez escuché una frase que decía “En teoría, no hay diferencia entre teoría y práctica. Pero en la práctica, sí que la hay”. Esto supone la diferencia entre <decir> y <hacer>. Muchas veces nos pasa que decimos que haremos algo, y luego no lo hacemos. Puede ser porque te olvidas que debías hacerlo, porque estuviste ocupado o simplemente porque no tenías ganas de hacerlo. Te invito a que en vez de ser un joven de palabra, te conviertas en un joven de acción.

En la vida cristiana hay algo que debemos de memorizar: Es una vida de acción y reacción. Una de las lecciones que Jesús quiso enseñarles a sus discípulos y a la gente que se encontraba allí con ellos era ésta. Él dice que una lámpara no está hecha para ser guardada o para estar escondida, sino para alumbrar. Con este ejemplo Cristo quiere decirnos que no sirve de nada ser luz si no accionamos esa luz, si no la encendemos. De nada sirve pensar en hacer algo, y no hacerlo. ¡Es hora de que acciones!.

Toda acción tiene su reacción. Cuando tú oras a Dios de corazón ¿Qué sucede? Dios responde. Cuando tú lees la Palabra diariamente ¿Qué sucede? Tus pies se afirman más al Camino del Señor. Cuando tú le hablas a una persona que no conoce las promesas de Dios sobre aquello que Él le tiene preparado ¿Qué sucede? Aquella semilla que tú plantaste comienza a crecer. Toda acción tiene su reacción.

De nada sirve que estés sentado, que estés quieto, que estés guardado en un cajón. Tú fuiste creado para ser una persona de acción. Un día estando los discípulos en una barca, Jesús se acercó caminando por las aguas. Todos pensaban que era un fantasma, y sólo Pedro se animó a decir “Mándame que vaya a ti sobre el agua”. << -Ven- dijo Jesús. Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. >> Mateo 14:29. Pedro en ese momento fue un hombre de acción, en vez de quedarse mirando desde la barca, se bajó y empezó a caminar sobre el agua. Aprendamos a ser como Pedro y practicar la acción en nuestra vida.

Seguramente a veces tengamos miedo, Pedro lo tuvo y por eso comenzó a hundirse. Pero así como Jesús le dio su mano y lo quitó de las aguas; así hará con nosotros. Nuestro trabajo es accionar. Ya no digas “Me gustaría servir más tiempo en la iglesia PERO…”, “Me gustaría agradar más a Dios PERO…”, quita los – PERO – de tu vida y ¡Acciona!. Mostremos la luz que tenemos por ser Hijos de Dios. Ya salgamos de nuestro escondite, encendámonos y brillemos. Toda nuestra acción tendrá su reacción.

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