miércoles, 29 de agosto de 2012

¡Peligro! No tocar


Lectura Bíblica: Josué 6:1-27; 7:1-26

Todos alguna vez nos hemos encontrado frente a alguna alerta que nos indica “No tocar”. Esto pueden ser advertencias de muchas cosas, como cuando hay algún cable que conduce corriente, tiene un letrero muy visible que dice “Peligro no tocar…Alto voltaje”.

Hoy quiero compartir con ustedes una historia muy interesante que involucra al pueblo de Israel y un personaje muy peculiar.

Todo comenzó cuando el pueblo de Israel iba a conquistar Jericó, Jehová les dijo  que no podían tocar ni quedarse con ninguna cosa que estuviera en la ciudad ya que era anatema a Jehová (anatema: separado de Dios, maldito de Dios, pecado). Solamente el oro, la plata y los utensilios de bronce y de hierro, serían consagrados a Jehová y entrarían en el tesoro de Jehová.

Pero un hombre llamado Acán desobedeció, y cuando se encontró frente a la tentación de unos utensilios muy llamativos cedió y al final los tomó sin que nadie lo supiera.

Me imagino que quizás debes de estar pensando: ¿Acaso Acán fue sordo y no escuchó la orden que Jehová dio? Pero antes que sigas, solo quiero que me permitas preguntarte algo, ¿A caso nunca has cedido a una tentación?

No quiero escuchar tu respuesta, solamente quiero que pienses que aunque en nuestro tiempos, Dios no nos habla así como lo hacía al pueblo de Israel cuando dio esa orden de no tocar el anatema, Él sí nos ha dejado algo muy claro, que nosotros ya hemos sido santificados y  justificados en el Señor Jesús como lo menciona en su palabra: “Y algunos de ustedes eran así. Pero Dios les perdonó esos pecados, los limpió y los hizo parte de su pueblo. Todo esto fue posible por el poder del Señor Jesucristo y del Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6:11).

Dios nos ha llamado a ser diferentes, por tanto no debemos de insistir en contaminarnos con el mundo cuando Él ya nos limpió con Su sangre. Lo menos que Él se merece es que seamos santos; con esto no quiero decir que sólo pasarás leyendo la Biblia o que asistirás a cada servicio de tu iglesia, no, no me refiero a eso, sino que es tiempo de apartarnos para Él, ya que en realidad eso es la santidad.

Acán olvidó que su generación ya había sido santificada al salir del desierto, ya que sus padres habían muerto por haber pecado contra Jehová. Él pertenecía a esa generación nueva y limpia. Pero lastimosamente no tuvo un final feliz, ya que fue quemado y apedreado junto con su familia, para poder purificar el campamento del pueblo de Israel.

NO pretendo asustarte, sino que reflexiones si estás tomado del anatema y estás perdiendo frente a la tentación. No te digo que serás quemado y mucho menos apedreado, sino que piensa en tanto amor que Dios mostró que hasta su Hijo dio y que nosotros no mostramos ni un poco de esa pasión de serle fiel, apartarnos de la tentación y demostrar que somos nuevas criaturas en Él y que sobretodo lo amamos sobre todo.


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