martes, 26 de junio de 2012

Silencio, espera en Dios


“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo; mas amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR” (Levítico 19:18)

Hay versículos que muchas veces los pasamos por alto o queremos que se nos olvide que están en la Biblia.

La Biblia se debe vivir a plenitud. Cuando estudiamos la Biblia, nos damos cuenta que hay muchas cosas, en nuestra vida, que no agradan a Dios. Pero deliberadamente las seguimos practicando sin ponernos a pensar que estamos avergonzando a Dios.

Al momento de hacer cosas “sin pensar” porque estamos enojados o con cualquier sentimiento que afecta nuestro pensar, avergonzamos a Dios. No somos nosotros los que nos vemos afectados, es nuestro Dios el que queda por los suelos por culpa de nuestra poca comunión con Él.

Quiero que vayamos entendiendo que nuestras malas reacciones, nuestros malos pensamientos, nuestras malas actitudes., se ven incrementadas cuando nuestra comunión con Dios es pobre. Si bien es cierto, perfectos no vamos a poder ser nunca, pero sí nos podemos equivocar menos día con día.

Dios no está buscando corazones perfectos, está buscando corazones que se dejen moldear por Su voluntad. Esa voluntad que es Justa, Santa y Perfecta. Es cierto que muchas veces habrá momentos que puedas derramar lágrimas, te podrás preocupar y hasta llorar: pero la voluntad de Dios siempre es y será perfecta.

Dios siempre busca lo mejor para nosotros, Dios siempre busca que nosotros le demos la gloria a Él con nuestra vida. Nosotros no somos dignos de creernos que por nuestras virtudes hemos logrado alguna meta en nuestra vida. Todo lo que logramos, lo logramos por la infinita gracia de nuestro Dios.

¿Qué tiene que ver el versículo de la lectura con la voluntad de Dios? ¡Tiene que ver en todo! En ese versículo tienes la voluntad de Dios para la convivencia en tu ministerio, trabajo, con tus amigos y tu familia.

Lamentablemente, lo primero que hacemos es ir a tomar justicia por nuestras propias manos cuando tenemos algún problema. Con ello, creamos más problemas, hacemos más grande el que ya tenemos, etc., cuando la voluntad de Dios es que se lo entregues todo a Él. ¿Tienes que quedarte callado? ¡Sí! Deja que la justicia de Dios obre, no vayas a tomar justicia por tus manos. La justicia de Dios es perfecta, nuestra justicia es irracional cuando estamos molestos y aunque no estemos molestos, nuestra justicia nunca será perfecta.

Ora a Dios que Él haga su voluntad. Espera en Él. Habla con Dios y que sea Él quien tome el control de todo.

Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla. Dios te bendiga.

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