lunes, 4 de junio de 2012

¿A quién escuchas?


Jesús les dijo: "Ustedes saben que sólo un ladrón y bandido entra al corral saltando la cerca. En cambio, el pastor de las ovejas entra por la puerta. El que cuida la entrada le abre, y el pastor llama a cada una de sus ovejas por nombre, y ellas reconocen su voz. Luego el pastor las lleva fuera del corral, y cuando ya han salido todas, él va delante de ellas. Las ovejas siguen al pastor porque reconocen su voz. Pero no seguirían a un desconocido; más bien huirían de él, pues no reconocerían su voz." Jesús les puso el ejemplo anterior, pero ellos no entendieron lo que les quiso decir. Juan 10:1-6

Jesús en su paso por la Tierra dejó en claro que Él es el Buen Pastor. Ya hemos entendido que cuida a sus ovejas, que si una se pierde Él siempre sale a buscarla, que las hace descansar en delicados pastos y que les da de tomar agua fresca. Pero este versículo es diferente. No habla de cómo Jesús actúa para con sus ovejas, sino que habla de cómo las ovejas reaccionan ante la voz de su Pastor.

¿Cómo reaccionamos ante la voz de Jesús? ¿Hacemos siempre lo que Él nos pide? Y aquí me quiero detener.

A veces la voz del mundo nos ensordece. A veces el trabajo, la familia, nuestros problemas, los estudios, las tareas o también pueden ser las responsabilidades dentro de la iglesia, nos ensordecen. Y con "ensordecer" me refiero a que nos confunden a la hora de escuchar a nuestro Señor y perdemos de vista cuál es Su voluntad.

Según el versículo, las ovejas siguen al pastor porque reconocen su voz. No necesitan verlo para seguirlo, sino escucharlo. Se supone que cuando oyeran a un desconocido huirían de él. Pero aquí está el problema, a veces, las otras voces nos atraen en vez de hacer que huyamos.

Debemos aprender a reconocer la voz del Señor. El enemigo siempre tratará de seducirte con placeres, vicios, amistades, videojuegos, dinero, mujeres u hombres. Él se meterá en tu vida saltando la cerca del corral, como ladrón y bandido. Así como cuando un ladrón entra en una casa hoy en día y le dice a los que allí viven "Cállense, hagan lo que yo les digo y no les pasará nada".

El diablo durante siglos nos ha convencido de que si hacemos lo que él nos pide nada pasará. Pero claro que todo tiene sus consecuencias. No escuches su voz, cuando tú lo dejas entrar en tu vida, tomará todo de ti, no sólo una parte. Cuando un ladrón entra en una casa posiblemente se lleva todo o lo de mayor valor. Así lo hace el enemigo contigo, te roba lo más preciado, te roba lo más valioso, te quita la felicidad, te quita la paz, te quita la comunión con Dios.

Pero, ¿Cómo reconocer la voz de Dios y la del enemigo? Es fácil. Toda palabra de Dios estará de acuerdo con la Biblia. Todo lo que Dios te diga será para tu bien. Todo lo que Dios te hable será de bendición para tu vida. Si escuchas una voz que te diga "Toma alcohol, es sólo un poquito, no te hará daño, sólo es por diversión", ya sabes qué hacer y a quién pertenece esa voz.

Dios siempre te guiará hacia el camino del bien. Seamos como las ovejas. Sigamos a nuestro pastor por fe, por su voz y no por nuestra vista. No necesitamos verlo para saber cuál es su voluntad. Todo se nos ha dejado dicho en la Biblia.

Huyamos cuando el enemigo viene a ofrecernos distracciones. ¡Tú puedes hacerlo! Reconoce y sigue a Jesús, no al enemigo mentiroso. Y tú, ¿Ya has aprendido a reconocer la voz de nuestro Señor? o ¿Aún te sigue engañando el enemigo?


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