viernes, 3 de febrero de 2012

¿Así o más claro?


Cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: "Ponte en pie; yo también soy hombre". (Hechos 10:25-26)

Más claras no pueden estar las cosas. La gloria sólo a Dios y punto. Tantas veces, unas por ignorancia, otras porque simplemente lo hemos querido hacer, le hemos quitado la gloria a Dios. Muchas veces ni cuenta nos damos cuando hacemos las cosas. Lo malo de todo es que después sólo somos excusas.

Ya debemos iniciar a tener responsabilidad sobre nuestros hechos. No podemos decir que fallamos porque no conocemos la palabra de Dios. Si no la conoces te pregunto. ¿Eres en realidad hijo de Dios? Porque no es lo mismo ser creyente que ser hijo de Dios, son cosas totalmente diferentes.

Una de las cosas que demostrará si en realidad eres hijo de Dios o no, es si tienes amor por leer la palabra de Dios. También, si no la lees, por lo menos, te quedas intranquilo porque sabes que no lo has hecho.

Son cosas tan sencillas que nos pueden sorprender, pero así es la vida en Dios. En Dios jamás encontraremos un “tal vez” o “lo voy a pensar”. Siempre es sí o no, así de fácil. Dios no es imperfecto para dudar de lo que hace en tu vida. 

Yo les puedo preguntar a muchas personas que me encuentro en las calles si creen en Dios y me dicen que sí. Pero, si yo les pregunto si se someten a Dios, ahí la cosa cambia. ¿Te sometes tú a Dios? Bueno, es momento de reflexionar cómo estás viviendo.

No te quiero decir que yo soy un santo perfecto que no hace nada malo ante Dios. Si yo te digo eso, te garantizo que Dios me fulmina inmediatamente. Un cristiano es una persona constante, que lucha todos los días por agradar más y más a Dios. No vivimos igual al día anterior, eso jamás. Siempre nos levantamos luchando por cambiar.

Pero, hay algo que debemos entender para poder cambiar: Ningún hombre sobre esta tierra es capaz de perdonar nuestros pecados. Eso sólo lo puede hacer Dios.

La gracia de Dios es perfecta. En ningún momento puede ser por lo que hagas como ser humano o porque te portes bien, dejaría de ser gracia. Es gracia porque no lo merecemos, porque Dios sabe que todos los días nos vamos a equivocar.
Es por ello, que no te tienes que inclinar ante ningún hombre, sólo ante Dios te debes humillar.

Si dudas o refutas esta posición, te cuento que no es mi posición, es lo que dice la cita bíblica que está arriba. Leamos la Biblia, sólo así podremos conocer a nuestro Padre y vivir más para su gloria.

Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.


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