lunes, 19 de noviembre de 2012

¿Cómo vas a terminar?


Muchas veces nos frustramos, nos quejamos, nos enojamos, pero muy pocas veces agradecemos por nuestra condición actual; y es que realmente no estamos donde deberíamos estar, y comienzan las frustraciones, la decepción y miles de preguntas nos comienzan a visitar en nuestra mente. Déjame decirte estas palabras: Lo importante no es cómo comiences, lo importante es cómo vas a terminar.

Había una vez, un químico escocés, ¡muy conocido! Cierta tarde, él estaba sentado en las afueras de su casa, era un hombre retirado, ya disfrutaba de sus pensiones, de los años buenos de la vida, cuando de repente llega a su buzón el obituario que cambió el destino de su vida.

En dicho obituario, él estaba incluido en los muertos de ese mes por un error de la editorial, y en éste se describía su biografía, y de cómo su invento, “la dinamita”, había contribuido para matar a miles de hombres y adelantarles el camino a la eternidad. Obviamente, esto llenó de mucha tristeza a Alfred, que desde ese momento decidió cambiar su destino, y la forma como quería ser recordado, y lo hizo.

Decidió donar toda su fortuna al morir para poder premiar a aquellas personas que se destacaran en investigaciones de ciencia, literatura, medicina y que contribuyeran y enriquecieran a la paz en la humanidad.

Estoy hablando de Alfred Nobel, el creador de los premios Nobel.

Quizá estés pensando que ya lo intentaste una y otra y otra vez, quizás hoy fue el día en que decidiste dejar todo y regresar atrás.

Te cansaste de esperar por aquella promesa, que aún Dios no cumple, por aquella petición que le hiciste a Dios, pero que por alguna razón no ves cumplirse.

Déjame decirte que no es el final, Dios aún tiene muchas cosas que escribir en tu historia. Y Él cumplirá lo que prometió, cada palabra que habló a nuestras vidas, las hará realidad.

Sólo espera que te levantes y sigas creyendo y corriendo, corriendo por la vida que te tocó vivir, en la ciudad que te tocó vivir, y en la familia que te tocó nacer. No es cómo comenzaste, es cómo vas a terminar.

Te puedo dar referencia de personas que iniciaron mal en la Biblia, pero que tuvieron más historia que contar.

- La mujer samaritana de Juan capítulo 4, rechazada por una sociedad, que por su condición actual, era digna de deshonra. Pero apareció Jesús en la escena, y cambió su historia.

- Rahab en Josué capítulo 2, una simple “ramera” como la Biblia utiliza el término, que por una decisión de fe, logró cambiar el destino de su vida y su familia. A tal punto de aparecer en la genealogía de Jesucristo.

- Lucas 15:11, nos narra la historia más conocida por todos, el famoso hijo pródigo, logró volver en sí, y recordó lo que había dejado en casa de su papá: su final fue mejor que su inicio.

Dios ha depositado en ti habilidad, capacidad, y lo mejor, su Espíritu Santo.

No te rehúses a ser diferente.   




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