viernes, 23 de marzo de 2012

¿Iremos por buen camino?


"A los jóvenes, exhórtalos a ser sensatos. Con tus buenas obras, dales tú mismo ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con integridad y seriedad, y con un mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no podrá decir nada malo de nosotros." (Tito 2:6-8)

¿Será que estamos cumpliendo?

En este momento, antes de leer este devocional, quiero que te quites el casete religioso de tu cabeza. No quiero ofender a nadie, no es mi intención. Pero, sí quiero ser claro con el aspecto de los jóvenes.

La iglesia quiere hacer al joven, como la iglesia quiere; más no como Jesús manda. ¿Cómo manda Jesús? Ese es el problema. Seguimos haciendo preguntas porque nuestra idolatría no nos deja ver más lejos de lo que nuestro líder dice y desconocemos lo que Dios manda en la Biblia.

Muchos se jactan de exhortar a los jóvenes, pero su ejemplo dice otra cosa. Hermanos, ya no podemos seguir siendo unos religiosos. Eso ya no se puede. La gran mayoría piensa que los jóvenes son caso perdido. No niego que tengan errores, claro que los tienen; como los adultos también los tienen.

No se trata de crear dos iglesias en una misma. No se trata de mandar a los adultos para un lado y los jóvenes en otro lado. Mucho menos de hacer la reunión de jóvenes un show en el cual la palabra de Dios quede relegada.

No se trata de entretenimiento, no se trata de religiosidad. Se trata de enseñanza bíblica. Si lleváramos estadísticas de la cantidad de jóvenes que han sido dañados por las palabras de sus líderes, por no exhortar con la palabra de Dios, sino con vivencias personales, creo que no terminamos. ¿Dónde están esos jóvenes? ¿Siguen llegando a la reunión? ¿Conocieron a Jesús como Salvador y lo hicieron su Señor? Si no lo sabes, es momento que vayas por esas ovejas. Es momento que vayas y prediques el verdadero evangelio de nuestro Señor.

No podemos seguir haciendo a un lado a los jóvenes, diciendo que son la iglesia del mañana. Los jóvenes son la iglesia del presente y futuro. ¿Por qué? La energía, capacidad, entendimiento y mucho más, que los jóvenes tienen, no lo tienen los adultos. Pero, la sabiduría que los adultos tienen, debe de instruir a los jóvenes.

“Este joven viene en short, viene con el pelo puntiagudo, viene con el cabello pintado de anaranjado, viene con los pantalones rotos, esta señorita no viene en falda, la señorita se pinta el pelo, carga aretes, etc.” Estas son palabras dichas por muchos líderes en mi país. Yo no estoy diciendo que creemos libertinaje en las iglesias o que dejemos que las cosas que no provienen de Dios se mezclen con las de Dios, no.

Me refiero al hecho que debemos enseñarles a Jesucristo. La iglesia, el nombre de la iglesia, el nombre del líder, el nombre del pastor, del diacono o lo que sea, jamás convencerá al joven. El único capaz de hacer cambiar al joven en todos los aspectos es el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Si Él ha tenido paciencia con los adultos, cuanto más con los jóvenes. Si eres adulto y estás leyendo esto, sólo te pido que pienses como si fueran tus hijos. A tus hijos los reprendes, pero les enseñas y luchas por no lastimarlos.

Así hace Dios con nosotros ¿Por qué hemos de lastimar los sentimientos de los jóvenes con palabras hirientes? Jesús no lo hizo, no lo hagamos nosotros.

La Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.


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