domingo, 19 de junio de 2011

Confianza absoluta, respuesta inmediata


Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido. Mateo 7:7-8

Cuenta la biblia en Mateo 8:5-13 la historia de un capitán romano. Jesús estaba pasando por el pueblo de Cafarnaúm cuando se le acerca éste hombre. Yo lo imagino todo con vestimenta de guerra, serio, fuerte, con una mirada desafiante y lo primero que hizo al ver a Jesús fue decirle: “Señor”. Ese capitán del ejército romano lo primero que hizo, ANTES de pedirle algo a Jesús, fue reconocerlo como Señor.

Luego le contó a Jesús que su sirviente estaba enfermo, en su casa, tenía dolores y no podía moverse. Yo imagino que para un capitán del ejército es muy importante tener un sirviente activo, que esté sano para ayudarlo, llevarle sus ropas, los alimentos, tendría que ser joven, y el sirviente de este capitán estaba totalmente inmovilizado en su casa. Jesús sabiendo esto sin dudarlo le dijo: “IRÉ a sanarlo”. ¿Si tú le dices “Señor, ayúdame”, no escuchas Su voz diciendo “allí IRÉ”? Jesús sabiendo la importancia de lo que en este momento de tu vida te está pasando, no duda en decirte: IRÉ a sanarte. IRÉ, IRÉ, IRÉ. El Rey de Reyes mismo se está poniendo a tu servicio para ayudarte, ¿No es hermoso su amor?.

El capitán sin embargo le respondió: <<Señor, no merezco que entres en mi casa. Sólo ordena desde aquí que mi sirviente se sane y él sanará. Porque yo sé lo que es obedecer y dar órdenes. Si yo le ordeno a uno de mis soldados que vaya a algún sitio, él va. Si le ordeno a otro que venga, viene; y si mando a mi sirviente que haga algo, lo hace.>> ¿Qué le estaba diciendo el capitán a Jesús con esto? “Señor, se que tú tienes poder sobre TODO y confío en que puedes hacer TODO, nada es imposible para ti”. El capitán romano sabía que si Jesús solamente ordenaba sanidad sobre su sirviente, éste sanaría. Tenía una total confianza sobre el poder de Cristo. El capitán no tuvo que esperar ni siquiera minutos, la respuesta fue inmediata gracias a su fe y confianza.

¡Cuántos de nosotros debemos de aprender de éste hombre! Día tras día oramos al Señor diciéndole: “Señor, dame esto y aquello para poder resolver este problema; y dame esto otro para resolver el otro problema que tengo; y Señor necesito tal cosa para hacer tal otra”, en vez de decirle “Señor, confío en Ti y se que lo resolverás, sólo hazlo porque se que tienes el poder.”

Más atrás en Mateo 7:7-8 dice:

PIDAN a Dios: y Él les DARÁ.
HABLEN con Dios: y ENCONTRARÁN lo que buscan.
LLÁMENLO: y Él los ATENDERÁ.

¿Pero qué dice luego? Porque <el que CONFÍA en Dios> recibe, encuentra y es atendido. El que confía, la que confía, los que confiamos. Si aprendemos de este capitán romano y buscamos a Jesús diciéndole de corazón “Señor, ayúdame”, Él no nos negará su ayuda sino que nos dirá: IRÉ a ayudarte. IRÉ a darte lo que me estás pidiendo, IRÉ a atender tus oraciones y peticiones, IRÉ a darte un trabajo, salud, fuerzas, paz, todo lo que estés buscando, lo encontrarás. Solamente debes de hacerlo con confianza, y el Señor con todo su amor y misericordia, no dudará en decirte: Hijo mío, ahí voy.



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