martes, 29 de enero de 2013

Tiempo de Regresar a Casa







Karina Huiza
El Salvador/ San Salvador
Locutora en Fe Radio



Un padre tenía dos hijos El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.” Y él les repartió los bienes. No muchos días después, habiendo juntado todo, el hijo menor se fue a una región lejana, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Cuando lo hubo malgastado todo, vino una gran hambre en aquella región, y él comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se allegó a uno de los ciudadanos de aquella región, el cual le envió a su campo para apacentar los cerdos. Y él deseaba saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba. Entonces volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.” Se levantó y fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio y tuvo compasión. Corrió y se echó sobre su cuello, y le besó. El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” Pero su padre dijo a sus siervos: “Sacad de inmediato el mejor vestido y vestidle, y poned un anillo en su mano y calzado en sus pies; Traed el ternero engordado y matadlo. Comamos y regocijémonos, porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse. (Lucas 15:11-32)

Recuerdo cuando tenía doce años años le rendí mi vida entera a Dios, paso el tiempo llegue a mi adolescencia me aleje de Dios, mi inmadurez en mi vida espiritual me hizo cometer errores teniendo Todo en la casa de mi padre celestial yo quería algo más, quería probar lo que otros chicos hacían porque pensaba que eso era lo que se debía hacer pues quería “encajar” esa fue mi razón más mi padre siempre estuvo pendiente de mi, nunca me dejo y aunque le di la espalda él siempre me recordaba lo mucho que me amaba.

Hoy en día así hay muchos cristianos que juegan a un día estar en la casa del Padre y otro a estar en el mundo y probar lo que ellos quieren, se justifican diciendo que tenemos libertad para hacer lo que nos plazca y luego como Dios “nos perdona” podemos correr a los brazos de Dios y esto se vuelve una rutina que a vista de muchos la venida de Jesús esta cerca y aún sabiendo la verdad nos aferramos a vivir en pecado, la palabra dice: “A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17) ¿porque volvemos a nuestra necedad? Teniendo todo en nuestro padre volvemos y miramos atrás.
Otros los motivos de su “partida” son porque perdieron a seres queridos, están enfermos, están dolidos con Dios por algún motivo, etc.

La verdad los motivos pueden ser muchos pero te recuerdo que fuimos diseñados para habitar en la casa de nuestro padre, pero el pecado fue lo que nos separo de Él, por naturaleza tendemos a pecar y a encontrar placer en ello pero los planes de Dios eran otros en su momento, aunque te sientas lejos de Dios y te sientas así como el hijo prodigo; es decir, indigno yo te digo Él ya pago el precio dando su vida por ti en una cruz.

Empezamos un nuevo año y las personas tienen hecha una lista de propósitos de año nuevo, te invito a que uno de tus propósitos sea “Regresar a la casa de tu padre”  Él nos mira con ojos de amor y nos recibe una vez mas y las necesarias, lo importante es reconocer sus caminos y entender que Dios obra para nuestro bien, no seamos como las personas que “seguían a Jesús de lejos” o le seguían porque les daba alimento, hay infinidad de motivos por los cuales habitar en la casa del Padre, hay dos clases de hijo: 

1) el que habita en la casa
 2) el que visita a su padre.

El número uno es aquel que tiene los derechos, los regalos, las bendiciones, los honores que todo hijo tiene y aún mas disfruta a diario de la presencia de su padre; el número dos es aquel que esporádicamente le visita, solo cuando le conviene hacerlo porque busca para sí un beneficio, gusta de estar al lado de su padre pero cuando vienen las crisis “decide retirarse” porque siente que es mejor alejarse de todo problema y vivir a su manera.

Muchos actuamos como el hijo numero dos, porque nos sentimos cómodos hasta cierto punto y creemos que es más fácil ya que no tendremos que obedecer a nuestro Padre, pero eso sí, queremos Las bendiciones del hijo, los regalos del hijo… Pero no queremos ser tratados como hijos y mucho menos corregidos como hijos.

Otras veces nos es difícil regresar porque tenemos orgullo en nuestro corazón y el enemigo se aprovecha de ello y te dice que no lo vales, que estas mejor así, ¿para qué humillarte? Tendrás que obedecer, no lo mereces, estas sucio y tu padre no te querrá, tus hermanos son mejores que tú, ¿qué vas a ofrecerle? Estas marcado con el pecado, y la lista de Excusas son interminables.

Pero déjame decirte que Jesús murió en una cruz con los brazos abiertos en señal de que te espera, de esta forma te extiende los brazos, el sabe que somos pecadores, que nos equivocamos y aún sabiéndolo se hizo maldición por nosotros esto es amor; Él es el Padre perfecto, el padre que siempre soñamos, Hoy es el día en que puedes regresar a casa aún en tu condición y en mi condición estoy segura que Él nos espera con sus brazos y sus besos llenos de amor.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:4-7)



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