lunes, 16 de abril de 2012

Ceda el paso


Ceda el paso es una señal de tránsito que se utiliza en intersecciones o zonas de conflicto, que indica al conductor, incorporase de forma segura sin interferir en la maniobra de los vehículos de la otra corriente; es la obligación de ceder el paso.

Es una señal obligatoria, sin embargo pocas, muy pocas personas la obedecen. Generalmente porque llevan prisa, no temen la autoridad, nadie los ve, o sólo porque no saben lo importante que es. Esta señal evita que los vehículos choquen, que atropellen a alguien o provoquen otro tipo de accidente.

En la vida de cada persona, esas intersecciones o zonas de conflicto son los momentos en que tenemos dificultades, problemas, decisiones, dilemas, pruebas, etcétera; y normalmente sucede porque no cedemos el paso. Ceder el paso significa disminuir la velocidad, observar la situación, pensar qué vamos a hacer y después actuar. Esto es hacer una pausa y dejar que Dios se encargue de la situación, Él mismo permite estas cosas para que aprendamos a confiar en su poder.

Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.” (Santiago 1:2-4)

Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense! La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada.” (1 Pedro 1:6-7)

Nunca falta en la vida de un creyente un problema en el trabajo, una discusión en la escuela, la persona que con una palabra te puede hacer estallar, o aún peor, una discusión familiar, dilemas morales, tentaciones, problemas económicos y muchas cosas más. No es que Dios sea malo, sino que todos los caminos te llevan a... Dios (no a Roma). Es decir, tarde o temprano reconoceremos el poder de Dios.

Vengan a mí todos los pueblos que habitan en lugares lejanos. Yo los salvaré,
porque yo soy Dios y no hay otro. Lo que digo es verdad, y mi palabra no dejará de cumplirse. Ante mí, todos doblarán la rodilla y me adorarán. Les juro que así será. Entonces todos dirán: ‘Sólo Dios puede dar la victoria’. Los que se enojaron conmigo, se llenarán de vergüenza, y volverán a obedecerme. Gracias a mí, los israelitas triunfarán y se llenarán de orgullo” (Isaías 45:22-25)

Para que ante él se arrodillen todos los que están en el cielo, y los que están en la tierra, y los que están debajo de la tierra; para que todos reconozcan
que Jesucristo es el Señor y den gloria a Dios el Padre.” (Filipenses 2:10-11)

Hacer esto (depender de Dios) no te va a quitar los problemas, te va a enseñar a lidiar con ellos. Todo tiene un propósito: nuestra Salvación.  

La vida en Cristo es más complicada que manejar un automóvil, nuestras decisiones afectan directa o indirectamente nuestro destino y también puede afectar a las personas que queremos.

Realmente aunque quisiéramos y lo intentáramos, no podemos hacer todo solos, siempre va a haber algo más grande que nosotros, pero nunca más grande que nuestro Dios. (Jeremías 20:11)

Si aprendemos a respetar esta sencilla señal en cada momento y nos humillamos delante de Dios, reconociéndole y dándole total control y autoridad sobre nuestra vida, siempre estaremos en el camino de Su voluntad, ese camino de bendición, prosperidad, obediencia y salvación.

Por eso, estén atentos y piensen bien lo que van a hacer, para que siempre hagan lo correcto. Y confíen plenamente en que Dios los tratará bien cuando regrese Jesucristo. Ustedes, antes de que conocieran la buena noticia acerca de Jesucristo, hacían todo lo malo que querían. Pero ahora deben obedecer a Dios en todo, como buenos hijos. Así que no hagan lo malo, sino manténganse apartados del mal, porque Dios los eligió para ser su pueblo. En la Biblia, Dios nos dice: Yo soy un Dios diferente a los demás, por eso ustedes deben ser diferentes a las demás naciones.” (1 Pedro 1:13-16)

Comienza hoy, haz un análisis de tu vida, cede y dale oportunidad a Dios de enderezar tu camino y ser tu guía y tu protector.

“Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.” (Proverbios 3:6)

“Dios mío, ¡enséñame a hacer el bien! ¡Llévame por el buen camino, pues no quiero que mis enemigos triunfen sobre mí!” (Salmos 5:8)

Tu decisión determina tu destino.



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domingo, 15 de abril de 2012

¡Sí, Señor!


Pero Dios me tocó los labios y me dijo: “No digas que eres muy joven. A partir de este momento tú hablarás por mí. Irás a donde yo te mande, y dirás todo lo que yo te diga. No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte. Desde hoy tendrás poder sobre reinos y naciones, para destruir o derribar, pero también para levantar y reconstruir”. (Jeremías 1:7-10)

Cuando le damos el “Sí” a Dios, es un “Sí” a TODO lo que Él diga.

A veces veo la vida cristiana como una carrera universitaria. Cuanto tú eliges una carrera universitaria, o quizás un trabajo, hay materias y tareas que no te gustarán hacer, que no querrás hacerlas o que no te interesen, pero sabes que si no las haces, todo acaba mal. Cuando tú dice “Sí, estudiaré medicina”, no puedes decir “Bueno, pero no cursaré la materia de biología…ni la de anatomía porque son difíciles”. ¡Simplemente no se puede!

Lo mismo pasa en la vida con Dios. Cuando le damos el Sí a Dios en nuestro diario vivir, es un Sí a TODO lo que Él diga, no sólo a las cosas que nos gustan. Y eso es algo que, en su mayoría, a los jóvenes nos cuesta: Hacer lo que Dios nos pide.

A veces se trata de más oración, más lectura de Su palabra, más asistencia en la iglesia, más servicio, mejor lenguaje al expresarnos. Pero otras veces, es dejar las cosas que cuando estábamos en el mundo nos gustaban, dejar de ir a esos lugares, dejar tal amistad que no me edifica, dejar aquel vicio, usar un lenguaje inapropiado sólo porque tus “amigos” lo usen.

Es difícil ser joven y marcar la diferencia, mas no imposible. La Biblia nos lo demuestra claramente con Jeremías. Dios lo había escogido para nada más y nada menos que enfrentar a toda una nación y anunciarles que Dios los castigaría ¡Cuánta responsabilidad! Pero Jeremías, como todos nosotros, no sabía cómo marcar la diferencia. Le dijo a Dios “Señor…soy joven…no sé hablar en público”.

Déjame decirte algo, sí, eres joven, pero antes de eso eres un Hijo del Rey de Reyes. No podemos limitarnos. No podemos negarnos a hacer las cosas que Dios nos pide. Ya no seamos desobedientes. Las cosas que Dios hace en nuestra vida son para nuestro bien, y la que nos pide que hagamos, son para Su propósito.

¿Cuántos de nosotros, como dice el versículo, estamos diciendo lo que Dios diría, yendo a donde Dios nos dice y haciendo lo que Él nos pide? Todos fallamos. Pero en nuestro corazón debemos guardar aquel sencillo versículo de allí arriba: “No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte”.

Cada vez que desesperes porque no sabes qué hacer frente alguna situación, o si te sientes perdido o perdida, clama a Dios.

Con nuestros actos y palabras tenemos el poder de destruir y construir, está escrito en el mismísimo pasaje. ¿Construir y destruir cómo? En primer lugar, eres tú quien determinará tus actitudes frente a las situaciones: puedes construir tu vida haciendo la Voluntad de Dios, o puedes destruirla permaneciendo fuera de ella. Y en segundo lugar, eres tú quien determinará cómo reacciona tu entorno frente a tus actitudes: puedes construir una relación tan grande con Dios que quienes se te acerquen quieran acercarse a Dios también; o puedes destruir amistades, relaciones amorosas, trabajos que tanto te costaron, por dejar a Dios fuera de eso.

A partir de hoy, con este devocional, quiero que entiendas que no debes tener miedo a cambiar. No debes tener miedo a hacer lo que Dios te pide. Papá nos ama y jamás haría algo que pudiera dañarnos tanto como para estar lejos de su misericordia. Recuerda hoy al acostarte, que Dios te dice “No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte…”, reflexiona, medita, y mañana despierta con una actitud de un verdadero hijo de Dios.



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sábado, 14 de abril de 2012

¡Más que vencedor!


Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno. (1 Juan 2:14)

Fuimos creados para vencer, la Palabra de Dios nos lo dice así. Por ejemplo, en Génesis vemos que originalmente el hombre fue puesto sobre la tierra para dominar. Dios le dio domino sobre la tierra y sobre TODO lo que allí se arrastraba, volaba, nadaba, andaba y respiraba.

El hombre no tenía idea de lo que era perder hasta que se separó a sí mismo de Dios por causa de la desobediencia en el huerto del Edén. Cuando esto sucedió, corrió precipitadamente a la derrota.

Es una historia triste. Pero si tú eres un hijo de Dios nacido de nuevo, tu historia tiene un final feliz. ¡Por medio de la fe en Cristo Jesús, tú has sido hecho un vencedor una vez más!

En verdad, Dios nos ha garantizado éxito. Permíteme mostrarte lo que quiero decirte. Imagina que estás a punto de emprender un trabajo verdaderamente arduo, y antes de comenzar en ello, Dios te habla en voz alta y te dice: “Sólo quiero que sepas que voy a encargarme personalmente de que este proyecto en el que estás trabajando salga bien”.

Bueno, déjame decirte algo: Tú sí tienes la promesa de Dios de que triunfarás. ¡Él dijo en Su Palabra que tú eres un vencedor! En Él puedes vencer cualquier problema que el mundo te lance a tu paso (1 Juan 5:1-2)

No importa qué tan perdedor te sientas, no importa cuántas veces hayas fracasado en el pasado, no importa qué situaciones estés atravesando, si tú crees que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, entonces has llegado a ser más que vencedor en Él (Romanos 8:37).

¿Entonces eso significa que ya no tendrás más problemas? No. Simplemente significa que podrás pasar por el problema y salir triunfante.

Si recientemente te has estado sintiendo, triste, desanimado, un fracasado, renueva tu mente en la Palabra de Dios que dice que tú eres un éxito. Cada vez que un reto surja en tu vida, responde: ¡Alabado sea Dios, puedo derrotar esta cosa porque yo soy un vencedor en Jesús! Deja que esa Palabra de Dios more en tu corazón. Te hará un vencedor.

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viernes, 13 de abril de 2012

Reconstruyendo la adoración

EL DEVOCIONAL DEL DÍA DE HOY ES TOMADO DEL PASTOR JAVIER DOMÍNGUEZ. (https://www.facebook.com/note.php?note_id=297046760348956)



En un mercado competitivo el secreto del éxito es darle al cliente lo que él quiere, al precio que le guste. Y en el mundo corta gargantas del iglecrecimiento el adaptar las prácticas de adoración para ajustarla mejor a los gustos de los que no asisten a la iglesia se ha convertido en un milagro de mercadotecnia. ¿Está la gente aburrida de la predicación? Bueno, recorta ese tedioso sermón antiguo, haz a un lado esa sofocante teología y aliviana tus “mensajes” con montones de chistes, anécdotas y tópicos piadosos. ¿Prefiere la gente ser entretenida que edificada? ¡Bien, echa mano de esa música especial! Si la implementas bien, con todos los coros, solistas y números especiales, ¡la congregación ya no tendrá que cantar! ¿Acaso la televisión ha destruido los períodos de atención? ¿Qué tal presentar algún drama o quizás hasta una pequeña danza litúrgica? Con suficiente ingenuidad puedes hacer tu servicio de adoración tan inofensivo que la gente vendrá desde millas a la redonda para aplaudir tus esfuerzos.

Muy bien, de esta forma obtienes una iglesia llena de madera espiritual muerta, pero hombre, ¡serás exitoso! Puedes construir una opulenta planta física llena de caras sonrientes. Y, hey, el obrero es digno de su salario, ¿no? No solo hay recompensas físicas (más gente = ofrendas más grandes = mejor paquete salarial para el pastor), sino que serás solicitado como conferencista denominacional. ¡Incluso podrías conseguir un programa de radio y hasta un contrato para escribir un libro por esto! Oh sí, claro que hay ventajas en complacer a los hombres antes que a Dios – hasta el día en que el Todopoderoso Rey Soberano de la Creación juzgue tu vida, ministerio, comunidad y nación por apostasía. Y justamente ahora estamos siendo juzgados.

Por negar la eficacia de la ley, la extensa Cristiandad evangélica se hunde en un cenagal de absurdidad subjetiva, humanista, auto-gratificante y blasfema, en poco diferente a los cultos paganos sincréticos de fertilidad de hace tres mil años. Por lo tanto, repensar el concepto completo de adoración es una tarea crítica. Así que comencemos en el principio.

Las palabras Bíblicas para adoración tienden a enfatizar dos aspectos distintos, una actitud y una acción. Un grupo de términos Hebreos literalmente significa “postrarse,” y de allí “reverenciar” (e.g., Éx. 20:5; Dt. 26:10). Muchos términos del Nuevo Testamento conllevan el mismo énfasis. Hay una actitud hacia Dios que debemos tener si vamos a adorarle apropiadamente. Nuestro Dios es un Dios santo y majestuoso, poderoso, grande, imponente en todos sus caminos. Por tanto, la adoración Bíblica ha de enfocarse en el carácter, naturaleza, atributos y actos de Dios (Dt. 32:3) para dirigir a los hombres pecadores a sus rodillas en humilde sumisión a este Rey grande y glorioso (Is. 45:23). Debiese alentar una actitud de reverencia y temor (Lev. 25:17; Pr. 9:10, etc.).

El segundo aspecto de la adoración Bíblica enfatiza la obligación que le debemos a Dios. Dios ordena a su creación (y especialmente a su pueblo pactal) a adorarle. Por tanto, Dios mismo determina el contenido de la apropiada adoración. Puesto que es una labor, un deber, una obra ofrecida a Dios, debe ser hecha de acuerdo a la ley de Dios. El “fuego extraño,” no importa con cuánta sinceridad se ofrezca, es una abominación y será juzgado (cf. Lev. 10:1-2). Así pues, no podemos ni debemos atrevernos a acercarnos a Dios en alguna otra manera, excepto la que Él haya señalado. La adoración no es algo con lo cual bromear.    

EN "Espíritu y Verdad"

Uno de los textos cruciales del Nuevo Testamento sobre la adoración viene del encuentro de Jesús con la mujer Samaritana en el pozo. Ella había preguntado si los Judíos o los Samaritanos eran quienes estaban en lo correcto con respecto a su adoración. Jesús contestó que la adoración Bíblica debía ser en espíritu y verdad (Jn. 4:20-24), criticando así tanto a Judíos como a Samaritanos. Los Samaritanos eran indudablemente sinceros (sus ancestros habían sido devorados por animales salvajes por no adorar a Dios), pero habían mezclado la verdadera adoración con innovaciones paganas. Tal adoración no era ni es aceptable a Dios.

Sin embargo, aún cuando los Judíos tenían un mejor conocimiento, su adoración, no importan cuán correcta era técnicamente, también era inadecuada porque no era “espiritual.” El término “espíritu” podría significar el Espíritu Santo con la implicación de la necesidad de la regeneración. Romanos 12:1-2 ayuda a clarificarlo un poco más. El “Espíritu” también se refiere a la naturaleza interior – adoración que procede del corazón del hombre. Dios no está interesado en el ritual por causa del ritual mismo (Pr. 21:3; Ec. 5:1; Os. 6:6, etc.). La adoración Judía del templo puede haber sido según la letra de la ley del Antiguo Testamento, pero para los tiempos del Nuevo Testamento esta no fluía de corazones regenerados. Cuando el Ungido apareció, hacia quien todos los sacrificios tenían la intención de señalar, fue rechazado por su propio pueblo. Rechazaron a Cristo porque ya habían rechazado a Dios. Dios no quiere que la gente simplemente vaya y haga los movimientos correctos, aún cuando los movimientos sean los correctos. Él desea una adoración de corazón (Mt. 15:8-9; Is. 29:13). Los Judíos debiesen haber guardado la ley, mientras adoraban de corazón. Ambos aspectos son esenciales.

La respuesta a la insensatez moderna no es un retiro hacia el tradicionalismo confortable. Esto no es un debate entre el estilo de adoración “tradicional” versus el estilo “contemporáneo,” sino más bien sobre la naturaleza misma de la adoración. La palabra de Dios establece cómo es que Él ha de ser adorado en verdad; y por lo tanto la adoración ha de estar basada sobre sus mandamientos específicos (Jn. 17:17). Sin embargo, si se le presiona un poco, el hombre de iglesia promedio dirá que la prueba crucial de la adoración es, “¿Cómo me hace sentir?” La gente asiste a la iglesia hoy para tener una cierta experiencia, ya sea emocionalismo rampante, tradicionalismo confortable, o sólo entretenimiento. Los sentimientos, no la ley, son la base para la adoración evangélica contemporánea. Como decía uno de mis profesores del seminario, “La gente no viene a la iglesia para sentirse mal, sino para sentirse bien.”
  
Pero si el pueblo de Dios le adora en espíritu y verdad, no siempre estarán cómodos o entretenidos ni necesariamente felices. Nuestro Dios es fuego consumidor (Dt. 4:24), y el venir a su presencia con un corazón lleno de pecado es una cosa temeraria (Heb. 10:27). La verdadera adoración nos dirigirá hacia nuestras rodillas en humildad, mientras somos convictos de nuestros pecados (Is. 6:5). 

La verdadera adoración expondrá la oscuridad en nuestras almas y nos hará desear la justicia que viene sólo de Cristo (Mt. 5:6). La verdadera adoración alivia nuestra culpa a medida que confiamos sólo en Cristo. La verdadera adoración magnifica a Dios y glorifica su nombre, pero raras veces es confortable y nunca busca complacer a los hombres.

La adoración en espíritu y verdad se halla centrada en Dios, no centrada en el hombre. Se enfoca en el carácter, naturaleza y atributos de Dios: en lo que cantamos (y cómo lo cantamos), en lo que oramos (y cómo lo oramos), en lo que predicamos (y cómo lo predicamos). En todas estas cosas, la adoración Bíblica se orienta por la palabra.




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jueves, 12 de abril de 2012

Un discípulo camina como Jesús caminó


Nosotros sabemos que conocemos a Dios porque obedecemos sus mandamientos. Si alguien dice: “Yo soy amigo de Dios”, y no lo obedece, es un mentiroso y no dice la verdad. En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios. El que dice que es amigo de Dios debe vivir como vivió Jesús. (1 Juan 2:3-6)

Si te consideras en verdad un discípulo de Jesús, necesitas seguir sus pasos. Como lo dice el versículo 6, necesitas “vivir como Jesús vivió”. Pero qué fácil es decirlo, a todos nos cuesta, pero la fidelidad para Dios trae recompensas grandes.

Otra traducción dice que deberías caminar como Cristo caminó, caminar implica un movimiento continuo, poner un pie frente al otro y mantener un movimiento. Ésta es la manera en que debemos seguir a Cristo.

Necesitamos ser constantes. En la práctica, ¿Cómo puedes vivir de la manera que Cristo lo hizo?

• Dedica tiempo cada día para Dios y Su Palabra.
• A lo largo del día pasa tiempo en oración con el Señor.
• Dedica tiempo para estar en comunión con el pueblo de Dios.

Hay un enorme beneficio para el discípulo que se mantiene cerca de Cristo. Si caminamos como él caminó, la Biblia nos lo dice, tendremos ayuda para no pecar. “Por eso, cualquiera que sea amigo de Jesucristo, y quiera mantenerse unido a él, no puede seguir pecando. El que peca, no conoce a Jesucristo ni lo entiende” (1 Juan 3:6). Por esta razón, una de las grandes señales que identifica al discípulo es que su caminar, se asemeja al del Maestro.

¿Estás dispuesto? ¿Qué esperas?



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miércoles, 11 de abril de 2012

Cuando oramos mal


Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios. Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos. Ustedes no aman a Dios, ni lo obedecen. ¿Pero acaso no saben que hacerse amigo del mundo es volverse enemigo de Dios? ¡Pues así es! Si ustedes aman lo malo del mundo, se vuelven enemigos de Dios. ¿Acaso no creen que, como dice la Biblia, “Dios nos ama mucho”? (Santiago 4:2-5)

Si hay algo por lo cual deberíamos de pedirle perdón a Dios todos los días, es por desconfiar de Él. Tú me dirás “Yo confío de todo corazón en el Señor”, sí, pero en aquella prueba dudaste si Dios te sacaría de allí.

El gran problema del ser humano es creerse sabedor de su propia vida. El hecho de hacer las cosas como “nos parecen” está mal ante los ojos de Dios. Porque si bien es cierto que tú conoces tu propia vida, sólo conoces hasta el día de hoy; en cambio hay un Dios, quien escribió tu vida, y la conoce hasta el último día.

A veces le pedimos a Dios milagros de sanidad, financieros, de trabajo, buenas notas en la universidad o en la escuela, pero no le pedimos que haga un cambio en nuestro corazón. Le pedimos cosas pensando en lo que nos haría feliz a nosotros, pero no pedimos cosas que harían feliz a Dios.

Quiero que hoy con este devocional en verdad aprendamos que “Dios nos ama mucho”, y debemos creerlo con toda nuestra fe. Esta afirmación implica que a pesar de que por momentos el Señor no esté hablando, debemos creer que en silencio está trabajando. Aunque te sientas solo, cree que el Señor no dejará que sufras algo mayor de lo que puedas soportar, escrito está.

Tenemos que aprender a pedir, no conforme a nuestras satisfacciones personales, sino conforme a la voluntad de Dios.

Hay una canción de Rocío Crooke llamada “Al modo mío”, que me ha hecho entender grandes cosas. Parte de la letra es así:

Desde siempre yo te miro, cuando has llorado, has reído, en cada área o situación. Muchas veces me has sentido, otras piensas que me he ido, a la verdad siempre has tenido mi atención. Solo que a veces oras mal, y no he podido darte lo que has pedido porque Yo conozco qué es lo mejor. Porque tú miras el presente, pero el futuro miro yo. Si quieres vivir en victoria, ten mi palabra en tu memoria. Yo siempre permanezco fiel, soy quien le respondió a Moisés cuando se hallaba frente al mar y el enemigo más atrás, pero a Mi nombre Él llamó, tocó el mar, se dividió. Entonces qué dificultad tendría para en ti obrar. Descansa en mí, tendrás alivio, aprende que saldrá mejor, al modo mío.

Quizás hoy Dios no te está diciendo “No te daré lo que me pides”, sino más bien “Entiende que Yo sé lo que es mejor para ti”. No nos enojemos con Dios cuando no hace lo que nosotros queremos, somos nosotros los que deberíamos hacer lo que Él quiere. Necesitamos un cambio en el corazón, no en la petición. No se trata de qué estamos pidiendo, sino de con qué propósito lo hacemos.

Aprendamos a orar. Derramemos nuestro corazón ante Dios, en total sinceridad, aún con todo nuestro dolor y cargas, Él nos abrazará. Quien te creó no anhela más que verte feliz como hijo e hija que eres de Él.

El primer paso es creer verdaderamente que Dios nos ama mucho (Juan 3:16). El segundo, es saber que conoce cada parte de nosotros (Mateo 10:30). Tercero, creer que nunca nos desamparará (Hebreos 13:5). El cuarto, reconocer que el Señor pude suplir tus necesidades, no sólo tus caprichos (Filipenses 4:19). Y por último, saber que Dios tiene un futuro hermoso para Sus hijos (Jeremías 29:11) y que todo lo que nos suceda en nuestra vida terrenal, será usado siempre, siempre para nuestro bien (Romanos 8:28).



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martes, 10 de abril de 2012

Dios es soberano


Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Mateo 7:7)

Este versículo es uno de los más lindos para muchas personas, pero también uno de los peores ocupados. Este versículo lo ocupan para justificarse de errores, para no tener la responsabilidad de decir me equivoqué, para pensar que a Dios le podemos reclamar porque no nos respondió alguna petición.

Lastimosamente se nos ha olvidado que Dios es soberano y pensamos que es nuestro mandadero que nos cumplirá absolutamente todo lo que le pedimos, sólo porque nosotros decimos. ¡Cuán equivocados estamos! Dios no es un padrino mágico que cumplirá todos nuestros caprichos. Dios es Dios y cumple lo que está en Su voluntad. Pero, lo que no se cumple en nuestra vida, eso también es la voluntad de Dios.

Si tienes alguna situación dura, deja de estar echándole la culpa a Satanás y reclamando. Mejor alaba a Dios y entérate que esa es la voluntad de Él para tu vida, en este momento. Dios pondrá materias en tu vida que las tendrás que aprobar de la mano de Él. La mayoría son para que seamos humildes, para que reconozcamos nuestros errores, para que nos humillemos delante de Él.

La voluntad de Dios es soberana. Dios es el que manda, no somos nosotros. Cuando pidas a Dios, recuerda que no es por gritos, no es por repeticiones que Él te responderá. Te responderá porque la misericordia de Dios es enorme. Nunca podremos pagar o comprar el favor de Dios para nuestra vida.

Si estás pidiendo algo para tu vida  y no lo recibes, te has preguntado la razón. Pues la Biblia es muy clara en 1ª de Juan 5:14 “Y ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye”  Si gustas léelo de nuevo. Ahora deja que sea Dios quien hable a tu corazón y te muestre el camino por donde tienes que orar.

Ya no seamos irreverentes delante de Dios ocupando versículos bíblicos para nuestro antojo. Diciendo que porque estamos sirviendo, Dios nos responderá a nuestra petición; te repito, el favor de Dios no se puede comprar. Dios responderá porque es Su voluntad, responde a Su tiempo, en el momento justo y perfecto. Dios nos da por misericordia.

1 Juan 3:22 " y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.” Cualquiera puede decir que por portarme bien, Dios le da. ¡Pues no! Entonces ¿Dónde dejas la gracia y la misericordia? No digo que el cumplir los mandamientos de Dios no toque el corazón de Dios, claro que lo hace. Pero, en ningún momento nos da porque merezcamos algo.

Dios tiene misericordia de nosotros, sus hijos, porque ve a Jesús en nosotros. Jesús es el hijo en el cual se complace. Ese hijo es el que vive en nosotros. Al vivir Jesús en nosotros, Dios ya no ve nuestra naturaleza pecaminosa cuando llegamos delante de Él. Dios ve la gracia de Jesús. Cuando nosotros guardamos sus mandamientos, no se regocija porque nosotros “nos portamos bien”. El Padre se deleita en su hijo Jesús por lo que hace en nosotros. Esa es la bendita gracia y misericordia de nuestro Señor Jesucristo.

Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.



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lunes, 9 de abril de 2012

¡Jesús ha resucitado!


El domingo, al amanecer, las mujeres fueron a la tumba de Jesús para llevar los perfumes que habían preparado. Cuando llegaron, vieron que la piedra que tapaba la entrada de la tumba ya no estaba en su lugar. Entonces entraron en la tumba, pero no encontraron el cuerpo de Jesús. Ellas no sabían qué hacer ni qué pensar. De pronto, dos hombres se pararon junto a ellas. Tenían ropa muy blanca y brillante. Las mujeres tuvieron tanto miedo que se inclinaron hasta tocar el suelo con su frente. Los hombres les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Recuerden lo que Jesús, el Hijo del hombre, les dijo cuando todavía estaba en la región de Galilea. Él les dijo que sería entregado a hombres malvados que lo matarían en una cruz, pero que al tercer día iba a resucitar.” (Lucas 24:1-7)

Como sabrás, ayer el mundo celebró un año más de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, por lo que nos dan una semana de vacaciones o días de descanso si trabajamos. ¿No crees que esto debería pasar todos los días? Claro, la muerte y resurrección de Jesús es algo que deberíamos de recordar todos los días, no por las vacaciones. Jesucristo no se tomó vacaciones cuando vino a la Tierra (Lucas 7:21-23) a darnos redención (Isaías 53).

¿Sabes que la probabilidad de que un hombre cumpliera todas las profecías que Jesús cumplió (48), escritas todas con una anticipación de más de 400 años, por distintos autores, en distintos lugares, en diferentes tiempos; es de 1 en 1000 000 000...y 142 ceros más? Es el hecho más importante de todos los tiempos, tanto que el tiempo se cuenta, antes de Cristo y después de Cristo en todo el mundo.

La resurrección de Jesús no sólo trató de pasar de muerte a vida (como Lázaro, el hijo de la sunamita Tabita o el hijo de la viuda de Naín), sino que traspasó más allá de todo. Al morir crucificado voluntariamente para arrebatar las llaves del Hades, recuperar su cuerpo, aparecerse físicamente por 40 días y subir hasta el tercer cielo y tomar su lugar a la derecha del Padre, cumpliendo perfectamente la voluntad de Dios.

Hoy te invito a que reflexiones en todas las cosas, buenas o malas que hayas hecho y recuerda que en todo momento, Dios ha tenido misericordia de ti. Agradécele por la vida de su Hijo Jesús y no hagas vano todo lo que hizo en la cruz.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Nadie ha podido hacer lo que Él hizo, nadie jamás tuvo, ni tendrá, tanto amor por nosotros. Así que por qué sólo festejarlo un día al año, hoy también y mañana y pasado mañana celebra, vive, gózate de que JESÚS RESUCITÓ.



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domingo, 8 de abril de 2012

Jesús VIVE, ¡vívelo!


Las mujeres tuvieron tanto miedo que se inclinaron hasta tocar el suelo con su frente. Los hombres les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24:5)

La crucifixión fue necesaria para matar nuestros pecados, pero la Resurrección fue dada para darnos VIDA.

No sé si hoy sea la fecha exacta en que Cristo resucitó, pero sí bien sé que Él lo hizo. Las mujeres lo fueron a buscar, iban con perfumes desde temprano a su tumba, pero al tercer día ésta estaba vacía.

Yo siempre pensaba, ¿Acaso se olvidaron de todo lo que Jesús les había dicho antes de morir? ¿Acaso no creían en que Él resucitarían? La respuesta es sencilla: muchas veces las imágenes son más fuertes que las palabras. Los discípulos y seguidores de Cristo que lo vieron colgando en una cruz, se ataron a esa imagen y no recordaron la promesa de que Él volvería.

A nosotros como humanos nos sucede lo mismo, muchas veces cuando algo nos sucede en la vida, algo doloroso como una enfermedad, una pérdida, una traición, un desamor, nosotros recordamos en nuestra mente esa imagen o ese recuerdo, en vez de las promesas de Dios para nuestra vida.

Los discípulos y nosotros, nos afligimos tanto a veces, como si el sacrificio de Cristo no valiera la pena. ¿Por qué buscas soluciones por ti mismo, si el que está Vivo quiere ayudarte? La resurrección no se trata sólo de un día específico o un acontecimiento histórico.

Es un cambio espiritual totalmente que debe haber en nuestras vidas, para que nuestras mentes y almas sean renovadas. “Sin embargo, ¡Cristo resucitó! Esto nos enseña que también resucitarán los que murieron.” (1 Corintios 15:20) La resurrección es creer, vivir, esperar, ansiar, esa promesa día a día. La de nosotros resucitar un día junto a Jesús.

“Dios decidió darles a conocer este plan tan grande y maravilloso para todas las naciones, y que es el siguiente: Dios envió a Cristo, para que habite en ustedes y les dé la seguridad de que van a compartir el poder y la gloria de Dios.” (Colosenses 1:27) ¿Entiendes la GRANDEZA del significado de la resurrección?

Lo diré como lo dije hace poco en otro devocional: cuando Cristo caminaba por las calles con su cruz, no pensaba en Su dolor o en Él mismo, sino que pensaba en Tu dolor y en ti. Pensaba en que cuando Él colgaría de la cruz, todos tus problemas los colgarías tú allí también. ¿Qué esperas? Dios te ha visto llorar en estos días. Estás cansado o cansada, desesperado o desesperada, hay algo en lo cual sientes que no ves la mano de Dios.

¿Pero sabes qué dijo Jesús al resucitar? “Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:20) Sí, hay Alguien que está caminando contigo, respirando contigo, sufriendo contigo y que intenta levantarte, pero tú no le estás creyendo. No miremos más el suelo cuando estemos mal, miremos hacia arriba, miremos hacia la cruz, miremos aquel sacrificio de amor inmenso, vivifiquemos nuestro espíritu con la esperanza de que nuestro Salvador ¡SE BAJÓ DE ALLÍ Y ESTÁ EN NUESTROS CORAZONES!

Busca a los profetas, a David, a Moisés, a Abraham, busca a los papas católicos, busca a los santos a quienes tantos les rinden culto, a TODOS ellos los encontrarás en la tumba. Pero sólo a UNO, sólo a UNO lo encontrarás en tu corazón: Jesucristo es el motivo de la resurrección, porque a través de ella, te trajo salvación. Que nunca se te olvide.



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sábado, 7 de abril de 2012

Sólo debes esperar


En ese tiempo había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que obedecía a Dios y lo amaba mucho. Vivía esperando que Dios libertara al pueblo de Israel. El Espíritu Santo estaba sobre Simeón, y le había dicho que no iba a morir sin ver antes al Mesías que Dios les había prometido. Ese día, el Espíritu Santo le ordenó a Simeón que fuera al templo. Cuando los padres de Jesús entraron en el templo con el niño, para cumplir lo que mandaba la ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo: “Ahora, Dios mío, puedes dejarme morir en paz. ¡Ya cumpliste tu promesa! Con mis propios ojos he visto al Salvador, a quien tú enviaste y al que todos los pueblos verán. Él será una luz que alumbrará a todas las naciones, y será la honra de tu pueblo Israel.” José y María quedaron maravillados por las cosas que Simeón decía del niño. Simeón los bendijo, y le dijo a María: “Dios envió a este niño para que muchos en Israel se salven, y para que otros sean castigados. Él será una señal de advertencia, y muchos estarán en su contra. Así se sabrá lo que en verdad piensa cada uno. Y a ti, María, esto te hará sufrir como si te clavaran una espada en el corazón.” En el templo estaba también una mujer muy anciana, que era profetisa. Se llamaba Ana, era hija de Penuel y pertenecía a la tribu de Aser. Cuando Ana era joven, estuvo casada durante siete años, pero ahora era viuda y tenía ochenta y cuatro años de edad. Se pasaba noche y día en el templo ayunando, orando y adorando a Dios. Cuando Simeón terminó de hablar, Ana se acercó y comenzó a alabar a Dios, y a hablar acerca del niño Jesús a todos los que esperaban que Dios liberara a Jerusalén. (Lucas 2:25-38)

Todos en la vida tenemos promesas, sueños, anhelos y sabemos que todo lo que nos pasa es por la mismísima voluntad de Dios. Pero cuando nos damos cuenta con nuestro caminar que los pensamientos y los caminos de Dios no son los mismos que los nuestros, entonces ahí somos probados y tenemos el libre albedrío de hacer nuestra voluntad o aferrarnos a la de Dios.

Si Dios te ha prometido algo en la vida te aseguramos que, aunque tardare, si eres paciente y obediente a no dejar tu posición en ningún momento de tu vida, recibirás el anhelo de tu corazón.

1) Simeón y Ana creyeron a las promesas de Dios.

Hoy en día a las personas les cuesta creer en Dios y en sus promesas porque rápidamente se dan por vencidos, se impacientan y olvidan todo lo que Dios les ha dicho. Hoy en día la gente quiere las respuestas de Dios instantáneamente y no se dan cuenta que Dios es el que prueba los corazones. (Proverbios 17:3)

Sólo yo, el Dios de Israel, sé muy bien lo que piensan, y los castigaré por su mala conducta.” (Jeremías 17:10)

En momentos de crisis tu corazón será probado pero tiene que estar confiado en el Señor, no dudar, porque si dudas pierdes tu fe y puedes perder la bendición que Dios tiene preparada para ti.

¡Pero benditos sean aquellos que sólo confían en mí! Son como árboles plantados a la orilla de un río: extienden sus raíces hacia la corriente, el calor no les causa ningún daño, sus hojas siempre están verdes y todo el año dan fruto.” (Jeremías 17:7-8)

2) Sé obediente a la voz de Dios y espera el tiempo de Dios.

Una traducción inglesa de la Biblia, dice que Simeón era un hombre bueno, un hombre que había vivido en oración expectante, esperando ver la llegada del Salvador de Israel.

De Ana, la misma traducción nos dice que esta anciana de más de noventa años, nunca salía del área del templo, alabando a Dios de día y noche, con sus múltiples oraciones y ayunos.

Hay muchas personas que han esperado mucho tiempo, pero en una cosa pequeña, una ofensa, un desanimo los engaña y se apartan con facilidad del propósito de Dios y pierden todo. No pierdas la esperanza, no pierdas la fe, no pierdas las fuerzas, esta noche tiene que comenzar en ti una expectativa por lo que Dios habrá de hacer en ti y habrás de ver su Gloria.

No importa cuánto se tarde, pero te aseguro que llegará tu respuesta, sólo debes esperar, obedecer y verás la respuesta de Dios en tu vida.



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viernes, 6 de abril de 2012

Sólo hay una forma


Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)

Mucha confusión se genera en esta semana, porque se piensa que hay formas, un tanto, bruscas para adorar a Dios o agradecerle. Pero, en realidad son muy contradictorias a lo que la Biblia manda.

Se podrán escudar en que Dios conoce los corazones, sí es verdad que los conoce. Pero, hay cosas que el mismo Jesús dice que no le agradan. Por ejemplo: Vanas repeticiones. Si bien es cierto, esto se refiere al hablar, pero igual se podría aplicar a nuestro diario vivir.

Guardar sólo una semana de "abstinencia" y olvidarse de Dios el resto del año, eso no es adoración, eso es hipocresía. Puedes pensar que este es un devocional de crítica o más parece editorial. Pues no, simplemente es la verdad de lo que la Palabra de Dios manda.

¿Qué tiene que ver el versículo escrito con la adoración? Es muy sencillo: Nuestra adoración a Dios llega por la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Si Jesús no nos hubiese el privilegio de ser salvos, Su gracia no estaría con nosotros.

Dios ve a su hijo en nosotros. Dios se deleita en Jesús, por eso es que nos ve con agrado a nosotros. Por eso dice Efesios 2:8 que somos salvos por Gracia, que no es por obras para que ninguno se vanaglorie.

Nadie jamás podrá recibir salvación por hacer obras, eso es abominación a Dios, porque le están diciendo que el sacrificio de Jesús no ha valido nada. Nunca, nadie, podrá pagar el costo del sacrificio de nuestro Salvador Jesucristo, nadie, eso debe de quedar muy claro.

La adoración a Dios, es esa que sale cuando tú luchas todos los días, a cada momento por hacer su voluntad. La adoración a Dios, es esa cuando te postras ante Él y te humillas. La adoración a Dios, es vivir para la Gloria preciosa de nuestro Dios.

¿Cómo? Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

Recuerda que la palabra de Dios hay que leerla, creerla y vivirla.



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jueves, 5 de abril de 2012

Gozo indescriptible


Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras. (1 Pedro 1:8)


Conocer y Confiar en Dios es la fuente de gozo indescriptible

Hoy en día mucha gente busca el gozo y la alegría pero no los encuentran.

Quizá no comprenden en qué consiste verdaderamente la felicidad. Pueden disfrutar de la felicidad pasajera que se encuentra en las posesiones, los placeres, vanidades o los logros que consiguen.

Pero el gozo que Dios da, no es meramente un sentimiento pasajero: las circunstancias no lo afectan. De hecho, es un resultado natural e inmutable de nuestra fe en Cristo.

Mientras confíes en Jesús y esperes su venida, estarás lleno de un gozo indescriptible.

Este gozo no será un estado pasajero de exaltación emocional, sino una experiencia profunda y sobrenatural de contentamiento, basada en el hecho de que tu vida está bien con Dios. Y esta felicidad y alegría permanentes te sustentaran por el resto de tu vida.

Juan 16:33 nos afirma “CONFIAD, YO he VENCIDO al mundo”. Jesús en la cruz quiso demostrarnos que si nos depositamos en Él, no hay nada que nos pueda quitar el gozo de ser hijos de Él.

1 Tesalonicenses 5:16-18 nos exhorta a “estar SIEMPRE gozosos”. No se trata de estar con gozo por momentos, se trata de en todo momento, en todo lugar, en toda situación, sentir y saber de TODO corazón que Dios está con nosotros.

Es cierto que no hemos visto a Jesucristo, pero por fe creemos que mientras Él caminaba por aquellas calles cargando Su cruz, pensaba en ti y en mí. Pensaba en tus aflicciones, en tus dolores, en tus problemas, en tus pruebas, en tus confusiones, en tus errores, en tus dudas. Y cuando dijo “CONSUMADO ES” transformó TODO eso en un GOZO indescriptible que te durará por la eternidad.

Cuando enfrentes algo difícil, quizás ahora, tan sólo levanta tus manos y di “Gracias Señor, porque no me has dejado en este sufrimiento, sino que lo clavaste en la cruz contigo para que yo pueda tener un Gozo en tu presencia. Te amo mi Dios.”



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