lunes, 13 de mayo de 2013

Gozaos en las diversas pruebas










“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2)

Muchas veces hemos leído este pasaje de la biblia, y quizá más de una vez nos lo han dicho cuando estamos pasando por un momento difícil en nuestras vidas, pero… ¿puede uno tener paz y gozo en medio de las pruebas? ¿Realmente Dios quiere que seamos probados? Pues la respuesta es sí, aunque no es tan fácil aprenderlo y comprenderlo.

A los largo de nuestra vida, de alguna u otra forma somos probados día a día, a veces las pruebas llegan a ser tan grandes que por lo general llegamos a pensar que Dios nos ha abandonado, que ha ocultado de nosotros su rostro “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?”, que no nos escucha y en casos extremos que es injusto con nosotros. Pero lo cierto es que los verdaderos creyentes deben sufrir tribulación y esto debe ser así porque el mismo Jesucristo nos dijo “En el mundo tendréis aflicción” es necesario que esto se cumpla, pero podemos estar tranquilos ya que ahí mismo nos dice “pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Jesús mismo nos previene acerca de las pruebas que vendrán a lo largo de nuestras vidas, pero también nos da un remanso de paz al decirnos que él estará con nosotros y que juntos venceremos toda tentación y aflicción que nos pueda venir.

Ahora bien, sé que no es fácil poner en práctica esto, al principio tendemos a pensar lo peor, a estancarnos o a permitir que las pruebas repercutan en nuestro ser interior y exterior, lo cierto es que conforme vayamos avanzando podremos perfeccionarnos en entender esto. 

¿Por qué Dios permite el sufrimiento o porque nos prueba? La respuesta es simple… porque quiere que seamos perfeccionados. Esa es la gran verdad, Dios no nos manda las pruebas con el fin de que nosotros seamos lastimados (el que se auto-lastima es porque se estancó o no quiso aprender nada) el fin de cada prueba es irnos puliendo hasta poder “llegar a la estatura del varón perfecto, esto es, a la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13) entonces cada prueba nos permite ir creciendo y “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22) por eso se nos dice que debemos “sufrir tribulación” (Romanos 12:12). Entonces tenemos el fin, tenemos la recompensa, y el fruto principal que produce esto en nosotros es la pacienciaY no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia” (Romanos 5:3) , pero también sabemos que estas pruebas son momentáneas “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:17) aquí también nos dice que Dios no te mandará una prueba mayor a la que puedas resistir ya que Él nos ama y no querrá que nada malo nos pase “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”.

Pero ¿cómo nos podemos gozar cuando somos probados? Como ya lo dije antes, nos costará poder comprender la magnitud de lo que Pablo y Santiago dijeron: “sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 7:4) “tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2), porqué ¿cómo alguien puede gozarse en la aflicción? Pues he ahí la clave para que la prueba sea superada, cuando más tú tengas paciencia, cuando nada te haga perder tu alegría, cuando a pesar del dolor nada pueda interrumpir tu comunión con Dios, entonces habrás superado la prueba, porque si no será como cuando repruebas un examen, te lo volverán a tomar hasta que lo apruebes, es decir, la prueba volverá (tal vez no sea igual a la anterior, pero tendrá el mismo contexto) hasta que la logres pasar con gozo y entonces recibas el fruto (recompensa) que te viene al ser probado, paciencia, madurez, experiencia, porque realmente si nos ponemos a pensar detenidamente, cuando salimos de una prueba somos fortalecidos, ganamos experiencia y mucha paciencia. Pero debemos de estar preparados para las pruebas.

El mayor ejemplo que podemos observar es la tentación de Jesús (Mateo 4, Lucas 4) donde nos relata que Jesús fue tentado luego de estar en comunión con el Padre y nos dice que venció toda tentación con la misma palabra de Dios, luego de esto tuvo su recompensa, ya que el Padre se complacía en el hijo y lo revestía de su Gloria, pero esto nos enseña a que debemos de estar preparados para vencer cualquier tentación y prueba mediante lo que Dios nos habla en su palabra, ya que, si nosotros no tenemos conocimiento de estas cosas será muy fácil que a la primera prueba decaigamos.

Como me dijo un buen amigo: ante una circunstancia difícil tienes 3 opciones. 1) Dejar que te marque, 2) Dejar que te destruya, 3) Dejar que te fortalezca. Si escogemos la primera opción y dejamos que la prueba nos marque, viviremos toda nuestra vida recordando lo que pasó con dolor, resentimiento y la falta de perdón envenena el alma, por otro lado si dejamos que nos destruya, nos abatiremos y pensaremos que nuestra vida no tienen sentido, lo único que lograremos es dejarnos morir sin luchar por superarnos y alcanzar nuestras metas, pero si elegimos la numero 3 aprenderemos la enseñanza tras esa prueba, dejaremos que el propósito de Dios se cumpla en nuestras vidas, seremos fortalecidos y obtendremos sabiduría para enseñar y “consolar a los que están pasando tribulación”  (2 Corintios 1:4) .

Solo me queda decirte que si en este momento estás pasando aflicción y pruebas, el Señor es “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1), solo tú y Dios saben qué es lo que estás pasando, si tienes carencia, si estás angustiad@, si te sientes sol@ o abandonad@, si sufriste rechazo, si te maltrataron, si te ofendieron, si en tu iglesia, en tu hogar o tu trabajo no te tomaron en cuenta, si no aprecian lo que haces, si estás luchando para que tu familia venga a Cristo, si estás sufriendo la rebeldía de tus hij@s, si nunca oíste un “te amo” de tus padres, si te apartaste de los pies de Cristo, si elegiste el camino equivocado, si fallaste y sientes que todos te juzgan, si hablaron mal de ti y te calumniaron o si estas padeciendo alguna enfermedad leve, grave o terminal y te sientes afligid@ o angustiad@ por eso, déjame decirte que Dios “nos consuela en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 1:4), y que está probando tu fe, Él quiere saber hasta qué punto eres capaz de creer en su amor, en que no hay nada imposible para Él, si tú crees que Él puede ayudarte, que puede llenar ese vacío, que puede curar tu alma y sanar tu cuerpo, entonces pídeselo, pero “pide con fe, no dudando nada” (santiago 1:6) porque tienes que estar convencido de que Él lo puede hacer, solo debes saber esperar y no dejar de pedírselo. Y ya sabes que todo esto sirve para que aprendamos y seamos fortalecidos, nada viene vacío, todo tiene una razón de ser y “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28), así que no pierdas tu gozo y pasa la prueba.

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