viernes, 17 de febrero de 2012

Grande es tu misericordia


Y en aquel día dirás: “Te doy gracias, oh Señor, porque aunque estabas enojado conmigo, tu ira se ha apartado y me has consolado”. Isaías 12:1

Tantas veces que nos hemos equivocado. Tantas veces que le hemos dado la espalda a Dios con nuestros pensamientos. Infinidad de ocasiones hemos negado a Dios con nuestros actos. Con eso y más, cuando oramos, nos humillamos, pedimos perdón y nos arrepentimos; Dios siempre está.

Por duras que parezcan estas palabras, son realidad. Así como son realidad, también Dios las cumple por completo.

En esta época la raza humana, en su mayoría, se ha olvidado de Dios y su palabra. A Dios lo dejan de último en sus decisiones. Se olvidan de los estatus que la Biblia manda. Discuten si en el antiguo testamento se habla de Jesús o no. Cuando la Biblia es muy clara en Lucas 24:11 “Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. La palabra de Dios es completamente clara.

Hasta se han dedicado a estar discutiendo de qué tipo de árbol fue la cruz en la que nuestro Señor fue crucificado. Han de estar perdiendo el tiempo discutiendo por cosas que resultan en segundo plano. Inician a discutir si Dios tenía barba, era piel blanca, ojos negros etc., no digo que esto no lo puedan hablar, claro que están en su libertad. Pero, se han olvidado de lo primordial, conocer a Jesús como su salvador personal y hacerlo su Señor.

Es por ello que nosotros como hijos de Dios debemos ser certeros en nuestras palabras y nuestra fe. No permitamos que nuestros actos hablen lo contrario de nuestras palabras. Nuestros actos demuestran nuestras convicciones.

Dios en el transcurso de la Biblia ha dejado claro su carácter. Ha dejado claro todo lo que puede venir en nuestra vida por darle la espalda a Él. Eso es lo que las personas no entienden. Todos preguntan que si hay un Dios por qué hay niños que mueren de hambre, por qué hay guerras, por qué existe el VIH SIDA etc., la respuesta para nosotros puede parecer sencilla, porque no conocen a Dios.

Ellos creen en Dios, pero no conocen a Dios. Pero, si ellos llegaran a conocer a Dios, Dios perdona sus pecados. Dios les abre los brazos, los cuida, los sana y los levanta. Pero, ojo, yo no estoy diciendo un Dios de prosperidad económica, no. Estoy hablando de un Dios que te da paz, paciencia, gozo, libertad, pero sobre todo te da vida eterna.

Esa preciosa promesa que nuestro Señor Jesucristo nos ha dejado, la salvación en la vida eterna.

Ya no prediquemos un Dios que si tú das diez dólares ahorita, Dios te dará cien. ¿Qué pasa si eso no sucede? Simple, las personas ya no creen en Dios. Dios no es dinero, Dios no es casa, Dios no es carro. Es verdad que Él te puede bendecir de formas increíbles, sí. Pero, lo que Dios busca es prosperarte espiritualmente.

Muchos pueden decir que tu pasado no lo borra nadie, es verdad tu historia está escrita. Pero, tus pecados Dios los borra por completo. Es momento que le abras las puertas de tu corazón a Jesús. Es día que lo hagas salvador y tu Señor. Solo así Dios te consolará y te dará una lindísima paz.

Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.



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jueves, 16 de febrero de 2012

La Fe


He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por la fe vivirá. Habacuc 2:4

Hoy no te vengo hablar de la fe, que muchos hablan. No podemos hablar de Fe y Justicia si no hablamos de Abraham.

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abraham en visión, diciendo: “No temas, Abraham; Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”.”(Génesis 15:1)  Yo soy tu fe, le estaba diciendo Dios a Abraham.

“Y respondió Abraham: “Señor Jehová, ¿Qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abraham: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa”.” (Génesis 15:2-4) Abraham le dijo en pocas palabras a Dios: ¿Para qué me vas a dar riquezas si no tengo hijos? Cuando muera, al que tengo por esclavo le quedara todo lo que es mío.

Luego vino a él la palabra de Jehová, diciendo: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia”. (Génesis 15:4-5)

Qué aburrido lo que acabas de leer, y quizás ni lo entiendas, ¿será? Pero Abraham es el Padre de la Fe, aunque muchos no lo tomemos como ejemplo, ¿Cómo un hombre de 99 años, podría ser padre a esa edad? ¿Quién era Abraham? Él fue obediente ante todo.

Entonces dijo: “De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo”. (Génesis 18:10).

Espera y manos a la obra. La promesa, se vuelve firme y consistente. Hay que esperar con fe. Él es nuestro proveedor. Todo lo que Dios promete es verdad, pero debes esperar.

Donde caminas no ves nada, ahí es probada la fe, ahí pudimos ver a Abraham, y no solamente a él, a muchos más hombres de fe, pero este el Padre de la fe, en cual debemos tomar ejemplo.

Cuando Dios le dijo a Abraham “Ve y sal de tu parentela”, imagínate, ¿Quién dejaría a su familia por la obra de Dios? Somos pocos, no es fácil, no digo que sea fácil, pero Abraham obedeció. Hoy perdemos las bendiciones por decisiones que nos llevan a desobedecer a Dios, cuando nosotros estamos diseñados para obedecerle y amarle ante todo.

Te has de preguntar, pero ¿Qué tiene que ver conmigo la historia de Abraham? Y es que Sara era estéril, y no podía tener hijos. Y así mismo nos pasa a nosotros como cristianos, estamos ESTÉRILES, sin hacer nada, sin movernos de donde estamos. Es como los programas interesantes de la Tv que te dicen “No te muevas de donde estás”. Es como al voz del enemigo o más bien lo que él desea de nosotros, que hagamos un NADA de nuestra vida, cuando Dios nos dio TODO para poder lograr lo que realmente queremos en la vida, con fe, creyendo que lo obtendremos, creyendo que lo vamos a tener en nuestras vidas.

Pero así nos pasa a nosotros, como hijos, muchas veces esperanzados de alguien o algo, cuando tenemos a un gran Dios, viendo al mundo, viendo las vanidades. Jamás vamos a obtener nada, tanto material como espiritual, la vida se seca si vivimos conformes, no sé cómo estas viviendo tú, esperando que Dios te hable, o esperando que alguien llegue a tu vida y te diga “Aquí te manda Dios… dinero, algo que has deseado (un auto, una casa, un trabajo)”. No mis amados, la Fe es para aquellos que arrebatan con violencia, para aquellos que no están encerrados en cuatro paredes.

La clave de tener fe, es salir.

El escudo es la fe. “El justo por la fe vivirá”. N A D I E puede ver los cielos abiertos, si está encerrado.

Compórtate como príncipe de Dios, tú necesitas tener la Santidad de Abraham, todos necesitamos ser apartados como él. Cuando uno está en Santidad de que le cree, le cree a Dios. Debemos ser pro-activos. No activos solamente.

Declara.

“(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. (Romanos 4:17) Declaración: “Como está escrito”.

No dudo.

“Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. (Romanos 4:19). No se debilitó y tampoco dudó de lo que Dios le prometió.

Creer en las promesas y creer en aquel que levantó de los muertos a Jesús: De esta fe te hablo, debemos de estar seguros, no dudar NADA, que El que levantó de los muertos está contigo.

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe”. (Romanos 4:13) Dios le prometió que iba a ser heredero del mundo. “Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, eso es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.” (Romanos 4:23-24)

Abraham sabía que el Espíritu Santo le ayudaría. Deja que el Espíritu Santo obre. Estaba convencido y estaba seguro. “Plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia”. (Romanos 4:21-22) Su fe le fue contada por justicia. Las promesas de Abraham también eran para nosotros. No dejemos de lado al Espíritu Santo.

Mi Dios no es escaso.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia: y salió sin saber a dónde iba”. (Hebreos 11:8) Dios te quiere dar. Abraham obedeció.

La clave es OBEDECER. El carácter de Abraham fue obedecer.

¿Estás totalmente dispuesto a depender de Dios?
¿Estás dispuesto a escucharlo hablar?

Dios tiene bendiciones para tu vida que ni tú imaginas, pero con tus actitudes, con tu desobediencia, con tu comportamiento hacia los demás, con tu orgullo, y con tu falta de humildad, Dios se detiene, y ahí muchas veces es cuando decimos “¡Qué injusto Dios!” ¿Te estás examinando? No les podemos decir a otros, o a nuestros familiares que cambien sino cambiamos nosotros primero, Dios ve tu corazón y tu humildad. Mi Dios no se resiste a un corazón contrito y humillado.

Ya no pierdas más el tiempo, vuélvete a Dios, Él así como para Abraham, tiene promesas increíbles para tu vida si le crees.



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miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuando aprendemos del maestro


“Cuando las cosas se piensan bien, el resultado es provechoso. Cuando se hacen a la carrera, el resultado es desastroso”. Proverbios 21:5

Usemos nuestra inteligencia para adquirir sabiduría

Todos nosotros alguna vez hemos tenido un proyecto en mente que no pudo prosperar, un trabajo que fracasó, o alguna meta que no pudimos cumplir. No siempre esos proyectos son “malos” y por eso no se cumplen, sino que muchas veces no son la voluntad de Dios para tu vida.

Dios ha dejado dentro de nosotros a su Espíritu Santo, él es quien nos guía y nos ayuda a decidir qué está bien y qué está mal. Lo cierto es que, la Biblia misma lo dice, muchas veces creemos que hay cosas que hacemos que están bien pero ante los ojos de Dios no lo están.

El Salmo 90:12 “Enséñanos a pensar cómo vivir para que nuestra mente se llene de sabiduría” nos da una clave indispensable para prosperar en nuestra vida: Pedirle a Dios que nos enseñe. Él es el Gran Maestro. Nuestra mente, no sólo nuestro espíritu, debe estar llena de sabiduría. Debe desear la presencia de Dios, y por consecuencia, debe buscar la EXCELENCIA para Dios.

Es decir, cuando estamos llenos de sabiduría, entenderemos que los planes puestos primeros en las manos de Dios, tomarán una forma provechosa para tu vida. Los planes que fueron puestos primeros en tus manos, posiblemente fracasen o en algún momento terminen.

Con esto no quiero decir que nosotros no podemos pensar por nosotros mismos o que somos inútiles. ¡No! Estoy diciendo, que usemos nuestra inteligencia para adquirir SABIDURÍA, y así de la mano de Dios, poder iniciar aquellos proyectos que han sido creados en la mente de Dios, no en la nuestra.

Como humanos tenemos un defecto: nuestra vida terrenal es corta. Como Dios es eterno, hace las cosas a Su tiempo y ¡para nosotros nos parece muchas veces que actúa lento! Creemos que si las cosas no suceden YA en nuestras vidas es porque Dios ya ha dicho que NO. Hermanos: La sabiduría da paciencia. En Eclesiastés se nos dice claramente: “Todo bajo el cielo tiene su tiempo…” (Eclesiastés 3:1). No tratemos de apurar a Dios.

Mientras Dios actúa en silencio en nuestras vidas, nosotros debemos ocuparnos de buscar sabiduría. Porque claro, nuestra vida terrenal, nuestros minutos y días y horas, pasan volando. Así como a algunas frutas se les exprime su jugo para aprovecharlas al máximo, debemos exprimir nuestro tiempo para aprovecharlo al máximo. Tenemos que buscar la sabiduría de Dios en nuestro diario vivir.

Claro que nos equivocaremos, Dios ya lo sabe. Pero él prueba los corazones. El mismo proverbio de allí arriba, pero tres versículos antes dice: “A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los corazones”. ¿Qué quiere decir esto? Que muchas veces actuamos por inteligencia, pero no por sabiduría. Creemos que lo que hacemos está en los sueños de Dios, pero cuando Dios ve nuestros corazones se da cuenta que nuestro fin con ese proyecto no es destinado para Su gloria sino para la nuestra.

Por eso mismo y sin más extenderme, creo que la clave para prosperar (socialmente, económicamente, familiarmente, en tus estudios, en tu trabajo) es usar nuestra inteligencia para adquirir sabiduría. Los planes hechos a las apuradas, rápido terminan. Pero los planes que están hechos de corazón para Dios, aquellos planes que cuando se cumplen dices “Gracias Señor por esto, la Gloria es para ti”, esos planes son los que a Dios agradan y los que hará que prosperen.

Puedes hacer esta oración si gustas: “Señor, sé que en más de una ocasión no te he tomado en cuenta en mis decisiones y proyectos. Te pido perdón. A partir de hoy, quiero que seas tú quien guíe mis pasos y me lleve a donde debo estar. Mi Dios, confío en Ti y sé que no me harás fracasar. Encomiendo mi corazón. Te busco con inteligencia y amor, para que me muestres tu sabiduría. Gracias por estar siempre conmigo y en mí. Amén.



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martes, 14 de febrero de 2012

Ahora o nunca, todo por Dios


“Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos”. Judas 1:3

Lamentablemente, seguimos siendo ignorantes de Dios. No digo sólo de la palabra de Dios, sino de Dios. Al no leer la Biblia, hacemos, pensamos, decimos tantas tonterías que es increíble. Mis queridos, a Dios no se le puede entender con filosofía humana.

El pensamiento post modernista nos está enseñando que hagamos lo que a nosotros nos parece bien o lo que sentimos que está bien. Se ha dejado la Biblia y por ende el conocimiento de Dios de lado o por último. Frases como "No queda más que confiar en Dios", son las más mediocres que he podido escuchar en mi vida, desde que conocí a Dios.

Yo no estoy predicando perfección. Pero, debemos entender que Dios no vive en edificios hechos por manos de hombres. Esto no se refiere al hecho de no congregarnos. Se refiere a que la iglesia la hacemos nosotros, cuando vivimos para la gloria de Dios.


Me molesta saber que ya tenemos AÑOS de "conocer a Dios" y seguimos viviendo de la misma manera que antes.


“Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados” (Hebreos 10:26).

Un VERDADERO hijo de Dios no se puede estancar, no, entendamos ¡NO!
Un hijo de Dios todos los días debe de ir mejorando para la gloria de Dios.


Venir y decir que no me siento bien en la iglesia, que no siento paz en la iglesia, me miran mal, ya no voy a ir. Eso es desconocer lo que la Biblia dice. Es desconocer el testimonio de nuestro Señor Jesucristo. O sea, ¡NO CONOCEMOS A DIOS Y PUNTO! Debemos crear una VERDADERA comunión con nuestro Padre. Entendamos de una vez por todas que no estamos donde estamos por nuestros méritos, estamos ahí por que Dios ha confiado en nosotros. Dejar tu puesto es decirle a Dios que eres un mal agradecido.

Entendamos que Dios es Dios y punto. Dios es soberano. Si tú te quieres ir de la iglesia, no tienes paz en la iglesia, que porque te ven mal, te vas. Eso se resume en tu comunión con Dios, no es culpa de una iglesia. Es culpa tuya por tener una comunión paupérrima con Dios.


Yo no niego que no haya actitudes de ciertas personas, dentro de la iglesia que no te puedan dañar, que no te hagan daño o que no te molesten. Claro que sí las habrá, eso y más.

Cualquiera puede decir que estoy hablando mal de la iglesia o de los hijos de Dios.
Pero, no es así. Simplemente te estoy siendo honesto para que Dios toque tu corazón y entiendas que tú no estás en una iglesia por ser bueno o por portarte bien. Estás en la iglesia porque la soberana misericordia de Dios te ha llevado ahí.

“Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá”. (Ezequiel 18:24)

No podemos seguir viviendo igual, no se puede. Dios demanda un cambio de nosotros para su gloria. Es muy fácil decir que somos creyentes. Pero, demostrar que somos hijos es lo bueno.

Basta de religiosidad, basta de ritualismo. Vamos por una verdadera comunión con Dios. Congregándonos, esperando que Dios hable, independientemente si el pastor “te aburre o no”. Es por Dios que vas, no por el pastor o líder.

Dios es Dios y punto. La Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.



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lunes, 13 de febrero de 2012

El Amor


El Amor supera a todos los dones espirituales

Pasajes: 1 Corintios 13: 1-13

Estos pasajes contienen la descripción más completa que hay sobre el amor en la Biblia. Hace un énfasis en el amor como lo más importante que debemos buscar en la vida, porque sin él cualquier cosa que hacemos o decimos carece de valor. Compara el amor descrito aquí con el amor superficial que practica el mundo:

·                               Dios dice que el amor debe estar dirigido a otros (Versículos 1-3). El mundo dice que el amor debe estar dirigido a nosotros mismos.

·                               Dios dice que el amor es paciente y bondadoso (Versículo 4). El mundo dice que el amor debe satisfacer tus necesidades de inmediato.

·                               Dios dice que el amor nunca es celoso o envidioso (versículo 4). El mundo dice que el amor significa que tú mereces “lo mejor”.

·                               Dios dice que el amor nunca es fanfarrón ni orgulloso (versículo 4). El mundo dice que el amor no es necesario para lograr que te respeten.

·                               Dios dice que el amor no es ofensivo (versículo 5). El mundo dice que el amor te permite actuar como quieras.

·                               Dios dice que el amor no exige que las cosas se hagan a su manera (Versículo 5). El mundo dice que el amor es un obstáculo para obtener lo que te beneficia.

·                               Dios dice que el amor no se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas (Versículo 5). El mundo dice que si necesitamos vengarnos, hagamos a un lado el amor.

·                               Dios dice que el amor no se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa (versículo 6). El mundo dice que el amor “comprende” y hasta ignora el mal.

·                               Dios dice que el amor se mantiene firme en toda circunstancia (versículo 7). El mundo dice que el amor es para satisfacernos como sea.

Es imposible que tú mismo “fabriques” el amor que Dios desea que des a otros. Se puede afirmar que es un amor sobrenatural, es un fluir espontáneo de la presencia de Dios en nuestra vida. La biblia nos dice: “Sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado al Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor” (Romanos 5:5) Si sientes que tu amor por otros no es tan bueno como debería ser, pídele al Espíritu Santo que te fortalezca en ese aspecto. Tu relación con los demás nunca será la misma.



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domingo, 12 de febrero de 2012

¡Quítale el polvo a tu Biblia!


No te dejes llevar por las tentaciones propias de tu edad. Tú eres joven, así que aléjate de esas cosas y dedícate a hacer el bien. Busca la justicia, el amor y la paz, y únete a los que, con toda sinceridad, adoran a Dios y confían en él. No prestes atención a discusiones que no ayudan en nada. Los que así discuten siempre terminan peleando. Un servidor de Dios no debe andar en peleas. Al contrario, debe ser bueno con todos, saber enseñar, y tener mucha paciencia. Y cuando corrijas a tus enemigos, hazlo con humildad. Tal vez Dios les dé la oportunidad de arrepentirse y de conocer la verdad. Se darán cuenta entonces de que cayeron en una trampa del diablo, y lograrán escapar. Por el momento, el diablo los tiene prisioneros y hace con ellos lo que quiere. 2 Timoteo 2:22-26

Cuántos y cuán buenos los consejos los que se nos dejan en la Biblia. Y cuántos y cuán pocas veces los aplicamos en nuestras vidas. Hace unos meses me llegó al correo una noticia que hablaba sobre la Biblia. Decía que en República Checa se cree que más del 50 por ciento de la población es atea, pero, que sin embargo, el 90 por ciento conocía de la Biblia.

Aún ellos siendo ateos, consideran a la Biblia como una guía moral (rechazan que sea la palabra viva de Dios). Lo que a mí me llama la atención, es cómo una persona que no conoce a Dios puede seguir los consejos que allí están y nosotros, siendo cristianos, nos cuesta tanto ¡Pareciera un chiste! Ateos checos AFIRMAN que la Biblia es un libro DIGNO de tomar como ejemplo para saber cómo actuar en la vida. ¿Y tú qué crees?

Para nosotros la Biblia no sólo nos sirve de guía, sino que creemos que es la Palabra de Dios. Cuánto más llena de polvo esté nuestra Biblia, más hechos polvos estaremos nosotros. A veces vemos hermanos que llegan a la iglesia con su Biblia toda viejita y gastada, a mí no me queda más que decirle “¡Lo felicito! ¡Su Biblia gastada demuestra que la lee y que usted no está gastado!”.

Jóvenes y no tan jóvenes, aprendamos a comportarnos para que hablen bien de nuestro Señor Jesús. Ya no podemos hacer lo que queremos. Siempre he dicho, podemos hacer lo que queremos, dónde queremos, con quién queremos y cuando queramos, PERO si Dios nos lo permite. Muchos han confundido libertad con libertinaje y pierden su testimonio al tratar de agradar a otras personas antes que a Dios.

Pablo nos deja varios puntos a tomar en cuenta en el versículo de allí arriba:

No te dejes llevar por las tentaciones propias de tu edad. Tú eres joven, así que aléjate de esas cosas y dedícate a hacer el bien: No dejes que te convenzan de hacer cosas que sabes que no están bien. Piensa antes de hacer algo que si lo que harás glorifica a Dios y si es lo que Jesús haría en tu lugar. Si tus manos tocan algo o tus ojos ven cosas que no agradan a Dios, trata de desviarlas para la rectitud nuevamente.

Busca la justicia, el amor y la paz, y únete a los que, con toda sinceridad, adoran a Dios y confían en él: Aquí considero que se nos habla de las amistades. Pablo afirma que no nos conviene estar con los que “de la boca para afuera” aman a Dios solamente, sino los que de corazón lo hacen. Las personas que no viven en paz o que guardan odio en su corazón, son las mismas que aún no aman a Dios de forma sincera. Únete a la gente que te sea de bendición, no de tropiezo, pero ora por aquellas almas.

No prestes atención a discusiones que no ayudan en nada. Los que así discuten siempre terminan peleando. Un servidor de Dios no debe andar en peleas: He visto hermanos meterse en temas donde no los llaman o buscándole el pelo al huevo donde no lo tiene. Eso sólo creará conflictos y quitará la tranquilidad de tu vida. Además recuerda que TODOS formamos parte del cuerpo de Cristo, si peleamos, es como si a Él estuviéramos hiriendo. Un servidor de Dios no debe andar en peleas ni contiendas.

Al contrario, debe ser bueno con todos, saber enseñar, y tener mucha paciencia. Y cuando corrijas a tus enemigos, hazlo con humildad: Este es quizás el punto que más debemos aplicar. A veces a la hora de enseñar, se nos termina la paciencia o nos domina cierta soberbia. Creemos que porque el otro está pecando o haciendo algo mal, tenemos el derecho de perder la humildad y creernos más que ellos por estar pecando. ¡No te equivoques! “Quien esté libre de pecado tire la primera piedra…” No podemos juzgar ni ponernos en un nivel más alto de nadie, debemos tomar actitud de Cristo y con respeto y paciencia instruir a quienes recién pisan los caminos de Dios. Así, ellos aprenderán y ganarán la oportunidad de arrepentirse, pedir perdón y enseñar a otros.

Por último, Pablo nos da el motivo por el cual muchos cristianos tienen todas las actitudes anteriormente mencionadas: “Se darán cuenta entonces de que cayeron en una trampa del diablo, y lograrán escapar. Por el momento, el diablo los tiene prisioneros y hace con ellos lo que quiere”. Son prisioneros del diablo. Cristo nos ha hecho libres mis amigos, si ya te has convertido, deja esas actitudes que Dios está pidiéndote que dejes.

Deja el chisme, deja la mentira, deja el orgullo o la soberbia. Yo no soy ninguna santa, soy tan pecadora como ustedes; pero si hay algo que me duele, es que quien queda mal es siempre Jesús y no nosotros. Ya no lo humillemos. Ateos toman los consejos de la Biblia y nosotros los rechazamos. ¡Vamos! Quítale el polvo a tu vida, a tu Biblia, léela, créela y créele a Dios, que lo más maravilloso de todo es que Él está listo para perdonarte, limpiarte, quitarte el polvo, levantarte y bendecirte.



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sábado, 11 de febrero de 2012

De la derrota, a la victoria


"Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre." Salmo 30:11-12

TRANSFORMA NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS

Qué maravillosa declaración la que hace el salmista; es lo que muchos de nosotros podremos decir, después de haber experimentado esa experiencia personal con Jesús. Después que conocemos y abrimos nuestro corazón a Dios, Él obra en nosotros de una forma increíble, cambia nuestro lamento en baile, cambia nuestra tristeza en alegría, nuestras lágrimas en risa. Cuando tomamos posesión de las promesas de Dios, cuando nos acercamos a Él y buscamos su presencia, al accionar esas promesas. Podemos vivir con la seguridad de que Dios va a cambiar nuestros momentos difíciles, en recuerdos de alegría.

Cuando estemos en una situación donde no veamos salida, pero confiamos en Dios, Él cambiara y convertirá ese momento en tiempo de oportunidades. Podremos ver puertas cerrándose, pero con Dios, cuando se cierra una puerta es porque Él tiene preparada una mejor para nosotros, sus hijos. Él tiene pensamientos de bien y no de mal sobre ti, Él quiere darte lo mejor, que puedas vivir en bendición, siempre victorioso. La Fe en Dios, la confianza que puedas tener en Él es lo que marcará esa diferencia. La palabra declara que si confiamos sinceramente en Dios, Él no nos defraudará. Dios es fiel.

Así como lo hizo con David, puede hacerlo en tu vida. Él transformará tu situación, cualquier circunstancia que podamos pasar. Dios tiene el Poder para darle una vuelta drástica a cualquier momento. Para los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien. Todo empezará a moverse a tu favor, todo a tu alrededor empezará a cambiar cuando tú te enamores de Dios. Él te ha dado el poder para vencer, para vivir una vida victoriosa, abundante y próspera. Tienes el Poder del Espíritu Santo que vive en ti. Vivamos en su presencia cada día, enamórate de Jesús. Y podrás ver como nuestro Padre Eterno, manifestará su gloria, y transformará tu lamento en alabanza.

Oración Personal: “PADRE ETERNO gracias por darme la vida, quiero vivir conforme a tu palabra cada día, quiero cada día pasar tiempo contigo Espíritu Santo. Ayúdame a poder caminar conforme a tu voluntad, y poder vivir todas las promesas que tienes preparadas para mí que soy tu hijo(a). Gracias.

Y te pido que a cada persona que lea esta palabra, y esté pasando por un momento difícil, tú puedas transformar esa situación en alegría, declaro una palabra de bendición, prosperidad y de fortaleza sobre todas esas vidas. Gracias Padre. En el nombre de Jesús. Amén”.



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viernes, 10 de febrero de 2012

Para Dios, todo


Estaba Herodes fuertemente irritado con los de Tiro y Sidón. Estos, de común acuerdo, se le presentaron y habiéndose ganado a Blasto, camarlengo del rey, solicitaban hacer las paces, pues su país se abastecía del país del rey.
 El día señalado, Herodes, regiamente vestido y sentado en la tribuna, les arengaba.  Entonces el pueblo se puso a aclamarle: “¡Es un dios el que habla, no un hombre!” Pero inmediatamente le hirió el Ángel del Señor porque no había dado la gloria a Dios; y convertido en pasto de gusanos, expiró. (Hechos 12:20-23)

“Vamos, no pasa nada”. “Una vez que lo hagas, no pasa nada malo”. “Tu pastor no te está viendo”.

Hemos escuchado tantas veces esas frases, que si cada vez que nos la dicen nos dieran dinero, seríamos ricos.

Es verdad que Herodes no tenía temor de Dios, pero nosotros sí lo tenemos. Es eso a lo que yo me quiero referir. A Herodes cualquiera puede decirle que no pasa nada malo porque no tenía temor de Dios y por eso le pasó todo eso. Pero, nosotros contamos con la gracia de Dios, así que hacemos cualquier cosa y luego pedimos perdón.

Con Dios nadie juega. Sí, es verdad puedes hacer todo lo que quieras, eso nadie lo niega. Pero, es ahí donde debes preguntarte si realmente conoces a Dios o no. Porque si lo conoces, siempre lucharás por vivir para Su gloria. Si no lo conoces disfrutarás todo lo que haces sin temor de nada.

A Dios nada, ni nadie, puede quitarle la gloria. Por mucho que las personas quieran decir que no pasa nada, el caso de Herodes es muy claro. La palabra de Dios es muy clara cuando dice algo.

Es verdad que hay muchas personas que dicen ser hijos de Dios y no viven para la gloria de Dios. Ellos de cierto, dice Jesús, ya tienen su recompensa. Nosotros tenemos que dejar de fijarnos en el testimonio de las personas para vivir para Dios. No es que no nos importen, sí deben importarnos, pero para ayudarles, levantarlos y guiarlos. Eso es vivir para la gloria de Dios. Vivir para la gloria de Dios es que tú tengas tu mirada puesta en el testimonio de nuestro Señor Jesucristo. Eso lo vas a lograr leyendo su palabra, orando y viviendo más en comunión todos los días.

A Dios, por más que quieran, no pueden quitarle Su gloria. Dios no comparte Su gloria con nadie. Es por ello que si hemos estado actuando erradamente, es momento de humillarnos delante de Dios, arrepentirnos, pedir perdón, apartarnos del pecado y así alcanzaremos misericordia.

Recuerda que la Biblia hay que leerla, creerla y vivirla.


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jueves, 9 de febrero de 2012

La oración nos ayuda a vencer la preocupación


No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. Filipenses 4:6-7

¿Te has sentido a veces dominado por la preocupación o el temor? La preocupación es una emoción completamente improductiva. Es como pagar intereses por adelantado por dificultades que raramente suceden.

Estos pasajes nos dan el mejor antídoto para la preocupación: la oración.

Dios desea ser el primero a quien acudamos en tiempos de aflicción o de crisis. Cuando lo buscamos, él nos promete una bendición especial.

Deja de preocuparte y comienza a orar. Nunca pienses que tu necesidad es tan insignificante que no merece la atención de Dios. Él desea que oremos por todo.

Dile a Dios tus necesidades. Aun cuando Dios lo sabe todo y conoce bien tu situación, desea que le hables de tus necesidades y las pongas en sus manos.

Presenta tus peticiones con acción de gracias. En vez de orar con sentimientos de duda, debes agradecer a Dios de antemano por sus respuestas, confiando en las promesas que él nos ha dado en su Palabra.

Recibe la paz de Dios. Una vez que hayas hecho esto, el versículo 7 dice que experimentarás la paz de Dios. En el texto griego original, este versículo significa literalmente que la paz de Dios “Montará guardia” alrededor de tu corazón y de tu mente, para cuidarte y protegerte durante esos tiempos difíciles de la vida.

La próxima vez que te sientas tentado a preocuparte por alguna cosa, canaliza en oración toda la energía que gastarías en afligirte. Di algo como esto “Señor, este es mi problema. Me parece demasiado grande, por eso lo pongo en tus manos. No voy a preocuparme, Señor. En lugar de eso, voy a confiar en ti y te doy las gracias por lo que harás y porque sabes lo que haces”.

Esto no es siempre fácil de hacer, pero si deseas vencer la preocupación y experimentar la paz de Dios, es algo que debes poner en práctica.



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miércoles, 8 de febrero de 2012

El ancla del alma


Ahora bien, como Dios no miente, su promesa y su juramento no pueden cambiar. Esto nos consuela, porque nosotros queremos que Dios nos proteja, y confiamos en que él nos dará lo prometido. Esta confianza nos da plena seguridad; es como el ancla de un barco, que lo mantiene firme y quieto en el mismo lugar. Y esta confianza nos la da Jesucristo, que traspasó la cortina del templo de Dios en el cielo, y entró al lugar más sagrado. Hebreos 6:18-19 (TLA)

Por eso Dios, queriendo demostrar claramente a los herederos de la promesa que su propósito es inmutable, la confirmó con un juramento. Lo hizo así para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros. Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario. Hebreos 6:17-19 (NVI)

Los negativos o los optimistas. Los que toman oportunidades o los que las dejan. Los que siguen adelante o los que se echan atrás. Los que tienen fe o los que dudan. Los exitosos o los fracasados. La sociedad ha puesto etiquetas a la gente según la actitud que toman frente a las circunstancias de la vida.

Aunque seamos cristianos y sepamos que en Cristo tenemos la victoria asegurada, dudamos. Eso no significa que no elijamos seguir adelante, pero lo hacemos dudosos. Avanzamos con los pasos flojos, no firmes. ¿Qué esperamos? Dios no miente, Él ha prometido y ha Jurando en su propio nombre que Su palabra es verdad, que todas sus promesas se cumplirán si le creemos.

Ahora bien, he puesto dos versiones para que podamos interpretar bien lo que Dios nos quiere decir. En la primera versión, dice que nosotros queremos que Dios nos proteja, lo cual es cierto, y afirma que la confianza en Él es un ancla que nos hace estar firmes y quietos en el mismo lugar. Tú sabes que el ancla en los barcos es muy pesada y se tira al agua cuando quieren que el barco se detenga.

Pero nuestra confianza no debe ser estática, es decir, no significa que como confiamos en Dios nos vamos a quedar quietos en un lugar de comodidad. ¡No! Al contrario, lo que Dios nos está diciendo, es que al tener esta confianza en Él, avancemos, avancemos y avancemos bajo Sus alas, no que nos quedemos quietos.

Por eso he puesto la segunda versión la cual aclara “tengamos un estímulo poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros”. La esperanza de que Dios está con nosotros hasta el fin de nuestros días, no debe ser para quedarnos en una zona de comodidad, sino para avanzar. Para ir por más, para conquistar, para vencer, para saber que pase lo que pase tenemos refugio.

No sé si alguna vez habrás visto carreras de caballos por televisión o en alguna película. Para entrenar a los caballos que competirán, a la par de la pista de carreras corre un auto con una vara y alimento en su punta. Ese auto va adelantado al caballo y la parte del alimento le sirve de estímulo para correr. Así los entrenan para que, el día de la carrera, corran como si fueran a recibir de premio ese alimento.

Así mismo Dios quiere que seamos. Él quiere que la esperanza la pongamos por delante de nuestros problemas y decisiones. Él quiere que nuestra ancla del alma sea la esperanza. Que sepamos que al final de la carrera recibiremos nuestro premio. Que por más que no veamos a veces la vara con el alimento y nos sintamos solos, sabemos que hemos sido entrenados para vencer. Sabemos que Dios nos ha dejado a Jesús como meta. ¡Afirma tus pasos!

Dios quiere demostrarnos a nosotros, los herederos de su promesa, que su propósito para nuestras vidas jamás va a cambiar, quiere hacernos ver que Él es firme y que quiere que nosotros seamos firmes también. ¿Cuál es el ancla de tu vida? ¿Estás en zona de comodidad o quieres ir por más? Es TAN poderosa la esperanza de un día estar en presencia de nuestro Señor que no podemos negarla. Ya no seas cómodo, échate a correr porque Dios hará firmes tus pasos.



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