jueves, 3 de febrero de 2011

Derrumbar muros


Por la fe cayeron las murallas…. Hebreos 11:30

El surco de las pisadas en el barro se hacía cada vez más profundo. Daban vuelta en silencio. Era duro no poder hablar y más difícil no estar seguro de cuál era la táctica que su comandante Josué estaba siguiendo. Hacía seis días que daban vueltas alrededor de los muros de Jericó y ahora en el séptimo tenían que dar siete más. Los días anteriores habían sido diferentes. Mientras daban la vuelta se podían escuchar las trompetas de los sacerdotes, pero esta vez todo tenía que permanecer en absoluto silencio hasta completar la sexta vuelta. En la séptima vuelta, tal como Josué lo había ordenado, sonaron las trompetas y todo el ejército de Israel empezó a gritar a gran voz. En instantes los gritos, los cuernos y las trompetas se mezclaron con el estruendo de los muros de la ciudad que comenzaba a derrumbarse.

Fue todo un desconcierto para Jericó, las tropas israelitas entraron con el mismo estrépito y pronto la ciudad estaba arrasada. Ni siquiera los propios hebreos entendían lo que había sucedido. Era evidente que la estrategia no era humana. Dar vueltas durante siete días y en la  última vuelta armar un alboroto para que se cayeran los muros de una de las ciudades más grandes de Canaán no estaba en los cálculos de nadie. Estaba fuera de duda que la táctica no había sido iniciativa de Josué sino que provenía del Comandante de los cielos.

Todos sabemos que a él le gusta mostrarnos que no son las estrategias ni las habilidades humanas las que pueden ganar batallas del pueblo de Dios. Él sigue insistiendo que es por medio de la Fe  y la Obediencia que somos capaces de alcanzar la verdadera victoria. Eso fue lo que tuvo Josué para darle la orden al pueblo.

Fe y Obediencia fueron las armas que empuñó el pueblo al marchar en silencio; y eso es lo que debemos portar nosotros si queremos que a nuestro paso caigan los muros de Satanás. Alguien me dijo: << Arroja el corazón del otro lado de la pared y el resto irá tras él>>. El corazón de Josué ya había visto caer las paredes. No dudó de lo locas que, aparentemente, eran las estrategias de Dios  y puso su corazón del otro lado del muro. Pronto todo el pueblo lo siguió.

Punto de reflexión:

¿Cuál es la muralla que hoy se interpone para que conquistes lo que Dios quiere de ti?

¿Qué te dice el espíritu Santo hoy?



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