jueves, 21 de marzo de 2013

Padre excelente










“Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecios la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. (Hebreos 12:5-6)

En nuestra vida como cristianos siempre pasamos por momentos de prueba, momentos en los que sentimos que Dios nos ha abandonado.

Cuando esos momentos de prueba llegan a nuestra vida, muchas veces nos dejamos vencer por las cosas negativas que el enemigo pone en nuestra mente y solamente pensamos en las cosas malas y no pensamos en lo que Dios nos quiere enseñar a través de esa situación en la que nos encontramos.

Como hijos de Dios no debemos olvidar que Él siempre busca lo mejor para nosotros. Cuando nosotros nos encontremos en momentos de dificultad, en los que sentimos que en nuestra vida todo se ha complicado o pensamos que han llegado demasiados problemas.

 No olvidemos que todo tiene siempre un PARA QUE. Solo basta con acudir a Dios en oración para descubrir lo que Él nos está diciendo.

Debemos tener siempre presente que muchas veces las pruebas son necesarias en nuestra vida para que crezcamos, tanto como personas como para crecer en nuestro nivel espiritual.
 No pensemos que los problemas son para hundirnos o pensar que Dios se ha olvidado de nosotros o que es un Dios que nos castiga con cosas que no podemos soportar.

¿Por qué los problemas nos hacen crecer espiritualmente? Todos sabemos que cuando nos encontramos en situaciones difíciles a las cuales no les encontramos solución, que ya buscamos todos los medios posibles para resolverlas nosotros mismos, siempre acudimos a Dios en ayuda.

Cuando acudimos a Dios en ayuda, nuestra comunión con Él se intensifica ya que estamos en constante oración pidiéndole a Dios que nos ayude a resolver la situación por la que estamos pasando.

Incluso muchas veces hasta hacemos tratos con Él para que nos ayude a pasar más rápido esa situación difícil. Es por esta razón que Dios permite ciertas cosas en nuestra vida para que nosotros nos acerquemos más a Él y nos demos cuenta que en realidad solo tomados de su mano podemos superar las adversidades.

Dios a través de estos dos versículos nos recuerda que no debemos rechazar la disciplina que viene por parte de Él, ya que siempre tiene un propósito para cada situación que en nuestra vida sucede.

Solamente tenemos que aprender a esperar en Él para poder ver  el propósito de esa prueba. Nos manda también a que no decaigamos ni nos dejemos vencer cuando las adversidades llegan a nuestra vida.

Ya que dentro de estos versículos vemos un promesa grande de Dios para nosotros. Es la de su amor incondicional hacia sus hijos.

Los seres humanos cuando se convierten en padres, siempre buscan darle lo mejor a sus hijos y hacen todo lo posible por educarlos bien y que sea personas triunfadoras en la vida. Pues lo mismo hace Dios con nosotros, Él es el mejor padre que existe en este mundo y así como nuestros padres nos corrigen cuando nos equivocamos, Dios también nos corrige cuando cometemos errores.

Pero cuando Dios nos quiere corregir nosotros rechazamos esa corrección, porque comenzamos a renegar y a reprocharle a Dios porque permite que dificultades lleguen a nuestra vida.

Nos enojamos con Dios cuando su corrección llega, en lugar de agradecerle porque es un padre que siempre tiene cuidado de nosotros.

Dios quiere que no olvidemos que cuando el permite que lleguen pruebas a nosotros no es para que pensemos que es un mal padre o que se ha olvidado de nosotros y mucho menos quiere que por esa situación nos alejemos de Él. A través de su palabra Él nos quiere recordar que es un padre que nos ama incondicionalmente y es por esto que quiere que nuestra vida sea mejor cada día.

“es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia los que en ella ha sido ejercitados” (hebreos 12:11)

Dios mismo sabe que a nosotros no nos gusta que nos corrijan, no nos gusta pasar por momentos difíciles, pero este versículo nos recuerda que si esperamos en la voluntad de Dios y no renegamos por lo que Él permite que pase, al final veremos esos frutos.

Si sabemos esperar en Dios y en los momentos de prueba acudimos a Él, para pedir sabiduría, pedimos a Dios que nos ayude a entender su propósito. Dios a su tiempo nos dará la respuesta que tanto anhelamos y será Él quien dé solución a cada una de esas dificultades.

Pero no desmayemos ante estas situaciones, Dios es un padre excelente y solo quiere lo mejor para sus hijos, por medio de su corrección nos demuestra cuanto nos ama.



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