jueves, 28 de marzo de 2013

La iglesia no es un sanatorio, sino un ejército





La iglesia no es un hospital sino un ejército. Alguien dice: ’’ La iglesia es un lugar donde se restaura la gente.  Si vas a la iglesia te sentirás diferente porque todos tus problemas se acabarán’’ Hay personas que se atreven a decir “Comience a congregarse y verá que sus problemas económicos se terminarán’’ "La iglesia es restauración’’ Sí lo es, pero éste no es su fin o su propósito.
 
2 Timoteo 2:3-4 dice “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado’’. El soldado está conocedor de que habrá sufrimiento mientras pertenezca a un ejército, aún más el ejército de Dios. Sufrirá penalidades como soldado de Jesucristo.

Además, deberá tener claro que no puede en ningún momento enredarse con cualquier cosa de la vida terrena o material. El abandonar su posición e irse tras otras cosas causará la desaprobación delante de aquel que lo llamó como soldado.

Isaías 40: 26 “Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.” Cambia ya la mentalidad de que la iglesia es un hospital. 

Ahora, debes de entender que si la iglesia es un ejército pues es obvio que en la iglesia hayan soldados ¿quiénes son esos soldados? Los soldados somos tú y yo. Quizá te preguntes ¿por qué un soldado? Si los soldados lo que hacen es pelear, ¿por qué voy a pelear?

¿Qué motivación tienes tú para pelear? ¿Valdrá la pena pelear por mi matrimonio? ¿Valdrá la pena pelear por la restauración de mis amigos? ¿Valdrá la pena pelear por esas ‘”prostitutas’’, pandilleros y ladrones que aún no conocen a Jesús?           ¿Valdrá?
 
Esa pelea ganada, es un medio para obtener tú herencia. Entendiendo esto, tú te auto motivas y declaras “Tengo que continuar, no me voy a rendir porque tengo una herencia”. Porque el Diablo está detrás de tu herencia.

Ahora bien, ¿cómo ganarás tú esa pelea? Para ganar una batalla tienes que ser un hijo ‘“Neaniskos” ya tiene un fusil en las manos y significa victoria o conquista.

En Juan 2:13, Juan escribe a hombres de 17 años, a quienes llevó desde la primera etapa hasta ser “neaniskos”. (El “neaniskos” estaba en la mejor condición física entre los 30 y 40 años)

Después de entender que eres un soldado de Dios, te pregunto ¿Qué has vencido o conquistado para que seas un “neaniskos”? ¿Conquistaste la lujuria, la pasividad, la fornicación, la maldad? Cuando todo el mundo se opuso, ¿te dejaste vencer o te levantaste como los valientes de David, que uno solo mató a 800 hombres?

Las armas que como cristianos usamos, no son carnales, ¿sabes usar estas armas? ¿Cuáles son las armas de tu milicia? Déjame decirte no necesitas una pistola, un fusil o una metralleta; las armas que tú y yo necesitamos son: El nombre de Jesús, la palabra, la fe, la sangre de Jesús… ésas son nuestras armas.


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