jueves, 10 de marzo de 2011

Refrene sus labios



El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua. Proverbios 10:19

Nosotros los creyentes necesitamos comenzar a refrenar nuestros labios. Necesitamos deja de pronunciar palabras a nuestro alrededor como si no fueran importantes y empezar a usarlas como si nuestra vida dependiera de ellas, porque, de acuerdo a la palabra de Dios, ¡si depende! (proverbios 18:21).

Muchos tenemos lo que proverbios 19:1 llama labios perversos (versión Reina Valera 1960). Tener labios perversos significa más que mentir y usar profanidades. Significa tener una boca desobediente. Significa decir cosas que no están de acuerdo con la Palabra de Dios.

Todos lo hemos hecho alguna vez. Por ejemplo, decimos que estamos creyendo en Dios para que nos sane y luego nos volvemos y le decimos a alguien: “¡Este dolor me está matando!”

¡Eso es perverso! Es opuesto a lo que dice la Palabra de Dios.”Por favor, hermano Gonzales, yo sé que dije eso, pero eso no fue lo que realmente quise decir.” Escucha, el mundo espiritual no opera en lo que tú quieres decir. Opera en lo que tú dices. Marcos 11:23 dice: Les aseguro que si alguno le dice a este monte: Quítate de ahí y tírate al mar, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá. Obtendrá.

Ese versículo no dice que tendrás lo que tú quieres decir. Dice que tendrás lo que tú dices. Lo que dices es lo que cuenta.

No estoy sugiriendo que tú debas armar un lío preocupándote sobre cuál debe ser tu próxima frase. Solo usa la sabiduría que Dios te ha dado. Adiestra la boca a ser obediente a la Palabra de Dios. Entonces cuando más la necesite, encontrará esa Palabra morando ricamente en ti.

Lee y Medita: Proverbios 10:11-21

miércoles, 9 de marzo de 2011

Nacer De Nuevo


Jesús le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Juan 3.3

Nacer de nuevo. ¿Sabes tú lo que pensaba Jesús cuando le dijo esas tres palabras a Nicodemo? Jesús estaba usando el lenguaje del pacto. Él le estaba diciendo a Nicodemo lo que significaba tener un pacto con Dios.

Déjame mostrarte el cuadro que Jesús tenía en mente. Imagínate a un bebé, un pequeño bebé nacido de una madre soltera. Nadie sabe quién es el padre y nadie quiere saberlo. Es un niño que nadie quiere. No le pertenece a nadie.

Ahora, imagínate a una familia de la mejor clase social. Una familia que ama a Dios. El hombre tiene un buen trabajo. Ellos están bendecidos económicamente. Son personas que dan y aman a la gente, y se enamoran de este bebé. Poco tiempo después, ellos lo adoptan.

¿Qué sucedió? El bebé volvió a nacer; el obtuvo unos padres nuevos. Mediante la adopción ha llegado a ser un heredero. ¿Por qué? No por algo que el bebé haya hecho. Los padres no dijeron: “Miren a ese bebé. Estamos tan impresionados con lo que ha hecho por nosotros. El se ha ganado nuestro amor y respeto”.

No, es un bebito. No hubiera podido hacer nada para merecer una nueva vida. Tanto el hombre como la mujer estuvieron de acuerdo por el amor que tenían en sus corazones y lo colmaron de gracia.

El bebé ahora tiene acceso a todo lo que a ellos le pertenece. Cuando le dan el biberón, él no lo tira a un lado y dice: “Soy tan humilde e indigno. Sólo merezco beber agua.” Claro que no. Ese bebito es parte de la familia, y no sólo parte de la familia, sino de la mejor parte. Porque en los días de Jesús un pacto o un niño adoptado tenía los mismos derechos de nacimiento que el hijo primogénito.

De eso hablaba Jesús cuando dijo: “Es necesario nacer de nuevo” el habla de la GRACIA. Hablaba de una nueva relación de favor. Una nueva familia, una nueva autoridad, un nuevo poder. Si te sientes indigno de recibir las ricas bendiciones que Dios tiene hoy para ti, considera esto.

Medita en ello, para que en vez de preocuparte y luchar con las necesidades de la vida, puedas acercarte confiadamente a la sala del trono de tu padre y recibir ayuda para suplir esas necesidades.

Descubre lo que significa en realidad ser un hijo del Dios Todopoderoso, comprado por sangre y con un hermano mayor como Jesús. ¡Descubre lo que significa Nacer de nuevo!

Lee y Medita : Juan 3: 1-7

martes, 8 de marzo de 2011

Acciones



1 Corintios 4:20
Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras sino de poder.

¿Muchas veces imagine qué sucedería si Superman se pusiera a dialogar con los villanos que tratan de destruirlo? << ¿Por favor podrías no utilizar la criptonita? ¿Serías tan amable de considerar tus intenciones para no destruir al mundo?>> 

Las palabras son muy importantes, somos seres humanos y necesitamos interactuar con los demás. Necesitamos expresarnos, hacernos escuchar y dialogar. Pero muchas veces olvidamos que la acción también es algo importante. Como cristianos tenemos el privilegio de ser parte del reino de Dios.

Pero el reino de Dios no se limita al templo o hacer nuestro devocional diario. No tiene que ver solo con decir palabras que suenen religiosas y saludar al hermano el domingo por la mañana. Él Reino de Dios no es pasivo. Estamos en una constante batalla. No podemos quedarnos parados y pretender vivir la vida sin hacer uso del poder que Dios nos da. ¡Qué desperdicio!

No hay tiempo para dialogar con el enemigo. El Reino de Dios tiene que ver con los jóvenes que rompen los paradigmas que dicen que los cristianos son hipócritas, y empiezan a vivir a través del poder de Dios para dar un testimonio creíble de que Jesús es el Señor de sus vidas. Que usan palabras de fe para cambiar su situación, que empiezan a vivir a través del poder de DIOS para dar un testimonio creíble de que Jesús es el Señor de su vida. Dejemos de jugar a ser cristianos con palabras y empecemos a demostrarlo con nuestras acciones.

Lánzate a hacer la diferencia… que tu diario vivir sea de ejemplo a otros, dedica cada actividad a Dios pidiendo de su guía para realizarla; que tus hechos hablen más que tus palabras, con nuestro actuar diario también podemos ser testimonio de la obra de Dios y seguramente una forma más certera de llegar al corazón de aquellos que no le conocen.

 Punto de reflexión:

¿Tus palabras son respaldadas por tus acciones?
¿Cómo puedes reflejar en tu vida que estás viviendo acorde al poder de Dios?

lunes, 7 de marzo de 2011

El tesoro de la intimidad



El que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4:20-21


La intimidad es un regalo valioso y tenemos que aprender a cuidarla. Cuando estamos con un amigo, con uno de nuestros padres, con un líder, con la persona por la que morimos de amor o con Dios. Debemos aprender a disfrutar de la intimidad. Lo primero para ser capaces de manejarla con cuidado es crearla.

El pasar tiempo a solas con alguien que creemos importante no siempre se da de manera espontánea. Pensar en pasar un tiempo a solas con la persona por la que morimos de amor nos resulta fácil, pero compartir un tiempo positivo a solas con la persona que amamos se hace difícil cuando no estamos acostumbrados a estar en privado con nadie.

El crear un tiempo a solas para estar con amigos, con alguno de nuestros líderes o con uno de nuestros padres es una excelente práctica para aprender a conversar y a escuchar. Quizás consideremos que no tiene onda pasar un rato con uno de nuestros padres, pero yo no estoy hablando de dormir en la misma habitación, sino de crear un momento de intimidad. Un instante donde seamos capaces de comunicarnos de manera más profunda. Donde escuchemos y hablemos desde el corazón.

Esto es importante para desarrollar nuestras relaciones interpersonales. Cuanta más intimidad, más confianza; y en el caso de que se dé con uno de nuestros padres, sepamos que la confianza es la base de muchos permisos…. La intimidad también tiene que ver con Dios. Si no podemos tener intimidad con nadie humano, es muy difícil que seamos capaces de tenerla con Dios.

 Un tiempo de intimidad es un tiempo de hablar sin interrupciones. Por eso hay que crearlo. Podemos invitar a la otra persona a caminar, a comer un postre, a practicar algún deporte, pero solo de a dos. El apóstol Juan nos dice en los versículos que leímos que no podemos decir que AMAMOS a Dios si tenemos contiendas con nuestros hermanos, y yo creo que de esto se desprende que no podemos tener intimidad con Dios si no sabemos practicarla con nadie más. A veces parece que en la adolescencia tuviéramos que hacer todo en grupos grandes. Pero ser una persona madura tiene que ver con disfrutar del tesoro de la intimidad en todos los sentidos.

Punto de reflexión:

¿Con quién deberías de comenzar a tener más intimidad?
¿Cómo puedes crear momentos de intimidad con las personas que amas?



domingo, 6 de marzo de 2011

Aptos para entrar al palacio del Rey



Al cumplirse el plazo, estos jóvenes se veían más sanos y mejor alimentados que cualquiera de los que participaban de la comida real. Daniel 1:15

A quién no le gustaría ganar un poco más de dinero, tener una mejor casa, comprarse un mejor auto o poder entrar en esos lugares reservados exclusivamente para personas VIP, siempre que valga la pena.

¿Cómo lograrlo? El ejemplo de Daniel nos muestra algunas cosas. Daniel fue considerado: Sin tacha alguna, eso aplicado a nosotros, quiere decir que nadie tenga nada que reprocharnos. Sé buen ejemplo, es el consejo que Pablo le da a Timoteo, <<En la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza>>. De buen parecer: Esto se pone difícil, pero creo que todos podríamos vernos mejor si aprendiéramos a cuidar nuestros cuerpos con una comida saludable, en una medida justa, sin excesos y tampoco sin hacer dietas extremas que luego nos llevan a enfermarnos. Practicando deportes, durmiendo la cantidad necesaria, manteniéndonos limpios y perfumados.

No podemos hacer demasiado para ser más lindos, pero sí podemos estar más limpios y más sanos, y eso siempre resultara atractivo. Enseñando en toda  sabiduría. ¿Cómo te está yendo en los estudios? ¿Eres de los mejores o estás aprobando con lo justo? Sabio en ciencias: ¿Estudias algo extra, por ejemplo algún idioma, computación, música? Eso es importante para tu futuro.

De buen entendimiento: ¿Cómo es tu carácter? ¿Reaccionas estrepitosamente o cuentas hasta diez antes de reaccionar por impulso? Nuestro mundo necesita una nueva generación que realmente marque una diferencia. Dispongamos hoy nuestro corazón y Dios nos llevará al lugar justo cuando sea su tiempo.

Punto de reflexión:

¿Quieres cambiar las cosas que no están bien en tu vida?
¿Cómo puedes hacer para parecerte más a Cristo y ser un digno hijo del Rey?

sábado, 5 de marzo de 2011

Superación


Por eso, sigamos aprendiendo más y más, hasta que lleguemos a ser cristianos maduros. Dejemos de ocuparnos de las primeras enseñanzas que nos dieron acerca de Cristo, y no sigamos hablando de cosas simples. Dejemos de hacer lo malo, sigamos a Cristo, y dejemos de pecar para no morir. Ya sabemos que debemos confiar en Dios. Hebreos 6:1 (BLA)

El esfuerzo que realizo en esta vida, los desvelos y las tareas que me gustan y las que no, traerán su recompensa. Lo que hago siempre puede verse como una rutina. Pero cuando lo hago con un propósito claro, la rutina se transforma en disciplina de crecimiento. Mi vida se supera. Me alegra ver a las personas que me acompañan en el camino de la vida y doy gracias a Dios por toda esa gente. Son como voces del cielo que me dicen ¡Bien Hecho! ¡Vamos por más!

Otras voces parecen venir de abajo. O por lo menos abajo me quieren. Parecería que les molestara mi éxito y no quieren que me supere. Yo decido no escucharlas. Si solo me señalan aquello que creen que es imposible o me juzgan de manera terminante sin tener toda la información, prefiero no perder el tiempo con ellos. Claro que si alguien se me acerca con amor y me señala un error, eso también me impulsa a superarme. Aunque puede ser incomodo que me señalen una falla, agradezco ese esfuerzo de venir a mostrarme algo en lo que puedo crecer.

Sé que al mejorar incomodo a otros que no mejoran. Pero prefiero no dejarme contagiar por la MEDIOCRIDAD de los demás. Al final, no podré ayudarlos si estoy en el mismo nivel que ellos, así que aunque momentáneamente parezca que los estoy abandonado, lo hago pensando en beneficiarlos más tarde y en cumplir con lo que Dios me ha llamado a hacer.

Siempre existirán obstáculos, pero la verdadera superación consiste en enfrentarlos y cobrar ante ellos nuevos bríos. En esta vida nada bueno es fácil. Todo lo que vale la pena requiere perseverancia y paciencia hasta ser alcanzado; es entonces cuando la superación se hace sublime, se aleja de toda vanidad y soberbia, y nos produce el gozo interior de acercarnos cada vez más a la cima que venimos persiguiendo.

Punto de reflexión:

¿En qué áreas puedes y debes superarte?
¿Qué pasos puntuales puedes dar ya mismo para superarte en alguna de esas áreas?

jueves, 3 de marzo de 2011

Yo confío


Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. Salmos 62:5

En su producción titulada sígueme, Danilo Montero tiene una canción escrita por Luis Fernando Solares que dice:

He aprendido a verte en los detalles,
Y en cada milagro que tu haces.
Tu facilidad con lo imposible,
Ha erradicado mi temor.

Yo confío solo en tí Jesús,
Mi esperanza eres Tú.
Hoy descanso en tu fidelidad,
Y no habrá nadie que separe nuestro amor.

Yo confío solo en tí Jesús,
Mi esperanza eres Tú.
Hoy descanso en tu fidelidad,
Y no habrá nadie que separe nuestro amor.

Desde el principio demostraste,
Que a los tuyos nunca abandonaste.
Y en tu palabra nos dejaste,
Las promesas que no fallarán.

Sin lugar a dudas, al observar la forma en que Dios está presente en las principales circunstancias de nuestra vida y también en los detalles, no podemos más que estar agradecidos. Meditar en esa realidad nos llena de confianza y hace que nos aseguremos de estar siempre en sus caminos.

Punto de reflexión:

¿En qué detalles de tu vida puedes notar a Dios?
¿Cuáles promesas de Dios son importantes para tí?




miércoles, 2 de marzo de 2011

Recibirán poder



Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos. Hechos 1:8

Las últimas palabras de Jesús antes de ascender a los cielos nos dejaron la mayor de las promesas: El cumplimiento de la venida del Espíritu Santo para que arraigara en nuestros corazones aquellas convicciones, sentimientos y decisiones necesarias para hacer la voluntad de Dios.

Ya habíamos probado como raza caída que el hacer la voluntad de Dios era imposible para nosotros. Es que cumplir con la ley del Señor sin la ayuda del Espíritu Santo es una tarea irrealizable. Si no contamos con su poder estamos destinados a tratar de vivir la vida cristiana con nuestras propias fuerzas. Muchas veces lo hacemos. Quizás no intencionalmente, pero cuando descuidamos el hecho de estar en conexión con el Señor cada día y cuando no tenemos una relación íntima con él, interrumpimos el poder del Espíritu Santo que fluye en nuestras vidas.

Un niño jugaba en la arena haciendo un gran castillo. En uno de los lados del pozo donde hacía su obra encontró una gran roca. Trató de moverla pero era demasiado grande. Trató de hacer otro pozo para sacarla pero fue en vano. No solo usaba sus manos sino también sus pies, pero todo fue inútil. Lleno de frustración el niño comenzó a llorar. Su padre lo vio y se acercó a preguntarle qué le pasaba. El niño le explicó lo que sucedía. El papá hizo un silencio y luego le preguntó: <<Querido, ¿usaste toda tu fuerza?>> El niño confundido le aseguró que sí. El padre lo abrazó con cariño y le dijo: <<No querido, no usaste toda tu fuerza porque no me pediste ayuda>>.

Así actuamos cuando no recurrimos al Espíritu Santo para que nos dé las fuerzas necesarias para hacer lo que sabemos y lo que nos conviene.


Punto de reflexión:

¿Crees verdaderamente que Jesús puede darte poder a través del Espíritu Santo?
¿Qué piedras vas a mover con el poder del Espíritu Santo?


martes, 1 de marzo de 2011

Los planes de Dios


Por que yo se muy bien los planes que tengo para ustedes –afirma el SEÑOR- planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

La estatura completa del plan que Dios tiene para nuestras vida es tal que nuestra mente es demasiado corta como para poder percibirla de una sola vez, y mucho menos como para poder describirla. Por eso creo que una persona confiable para describir la forma en la que, humildemente, percibió el sueño de Dios, sería José; un hombre que logró tener en su mente una micropercepción de lo algún día sucedería.

El no sabía ni cuándo ni cómo, pero sabía que ocurriría. Me atrevo a afirmar que seguramente el día en que sus hermanos lo vendieron no estaba pensando en su sueño, ni en el sol o la luna inclinándose ante él ¿Quiénes piensan en grande en medio de los problemas? ¿Ante cuantos esclavos se inclinan la luna y el sol? O, ¿qué preso llega a tener autoridad sobre sus hermanos libres?

Ante situaciones como esas, creo que muy pocos nos atreveríamos a soñar. Pero José fue distinto. Fue más fuerte su sueño que las rejas de la cárcel; era más grande la verdad de lo que Dios le había prometido que su realidad. ¿Es que acaso las rejas de esa cárcel le quitaban autoridad a Dios? ¿Dios depende de lo que sucede a nuestro alrededor?

En 2da de Crónicas 7:14 dice: <<Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humillara y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra>>. Dios siempre hace su parte en cumplir sus planes. A nosotros nos toca hacer la nuestra y eso siempre comienza con LA FE.

Punto de reflexión:

¿Sabes el sueño de Dios para tu vida?
¿Qué dejas de hacer o haces para conocerlo?
¿Qué dejas de hacer o haces para cumplirlo?